BIBIANA GARCÍA VISOS 
Quizás nunca hayas visto un cielo nocturno como el de la fotografía que acompaña a esta información, con la Vía Láctea, nuestra galaxia, atravesando el firmamento. Sin embargo, todas las noches sin excepción, siempre que las nubes no lo tapen, este espectáculo estelar aparece puntual tras la puesta de sol.
Pero la contaminación lumínica nos impide contemplarlo, sobre todo a aquellos que traten de hacerlo desde las ciudades y sus áreas de influencia. Según un reciente informe del Centro Superior de Investigaciones Científica (CSIC), este tipo de contaminación casi se ha multiplicado por cuatro en 25 años, robándonos cada vez más la posibilidad de contemplar una maravilla natural que ha atraído a todas las civilizaciones.

La contaminación lumínica es cualquier efecto adverso provocado por la luz artificial, en especial por su componente azul, típico de las lámparas led, que supone el 25 % de la luz blanca.

Un análisis de 25 años
Tras analizar los datos tomados por satélite durante 25 años (de 1992 al 2017), el CSIC concluye que a lo largo de ese tiempo la contaminación lumínica ha aumentado al menos un 49 %, aunque esa cifra está lejos de la realidad debido a que los sensores de los satélites no detectan la componente azul de la luz. Al analizar también las imágenes tomadas desde la estación espacial internacional, el cálculo se dispara hasta registrar un crecimiento del 270 % (lo que supone multiplicarlo casi por cuatro) a nivel mundial, pudiendo alcanzar incluso el 400 % en algunas regiones.

Afecta a la salud
El exceso de luz artificial no solo impide observar el cielo nocturno, sino que también afecta de forma negativa a la salud de los seres vivos, lo que hace todavía más peligroso su aumento.

La luz de color azul está relacionada con nuestros ritmos biológicos, llamados circadianos, ya que regula la liberación de melatonina, una hormona implicada el ciclo sueño-vigilia. Alterar los ritmos tiene graves consecuencias, incluso parece estar relacionado con algunos tipos de cáncer. La contaminación lumínica también daña los ecosistemas. Por ejemplo, se ha observado la desaparición masiva de poblaciones de insectos debido a su efecto.


Bibiana García Visos es divulgadora científica.

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