ANTONIO SANDOVAL REY 
Entre los ejercicios de meditación que se proponían a quienes aspiraban a ser maestros de la poesía oriental bien podría estar este: «Sitúese debajo de un gran roble en mitad del mes de noviembre. Elija una cualquiera de las hojas de color ocre que todavía cuelgan de sus ramas. Aguarde todo el tiempo que haga falta hasta que esa hoja se desprenda. Escriba entonces qué le ha inspirado ese instante».

Quién sabe, quizás fue algo así lo que sugirió este clásico haiku —un tipo de poema muy breve, originario de Japón— de Natsume Sõseki: «Oh hojas, preguntadle al viento / cuál de vosotras será la primera en caer».

La caída otoñal de las hojas es un momento ideal del año para combinar poesía y curiosidad naturalista. Esta semana te proponemos que salgas de paseo alrededor de tu centro educativo y de tu casa en busca de cuantos tipos diferentes de hojas secas encuentres por calles, plazas, jardines, caminos… Y que después investigues, con espíritu poético y científico, acerca de ellas.

Identifica las diferencias
Encontrarás una mayor diversidad de hojas si cerca de donde vives y estudias hay un bosque o un parque en el que crecen varias especies de árboles diferentes. Pero aunque no sea así, y solo tengas a mano una plaza con una o dos especies, aún puedes poner en marcha diversas pesquisas.

Para empezar, identifica las hojas que encuentres. ¿Cuáles son sus principales características? ¿A qué especies de árboles pertenecen? Y estos árboles, ¿son autóctonos o llegados de otros continentes? Localiza en la biblioteca del centro una guía de árboles y busca las respuestas. Si solo encuentras hojas de una especie, analiza entonces las pequeñas diferencias entre varias de ellas. Y piensa en cómo sus formas, colores y cicatrices cuentan su particular historia. ¿Te atreves a imaginar y contar la de alguna de ellas? Fíjate, por ejemplo, en si los insectos devoradores de hojas han dejado marcas en su superficie. O en si una es mayor o menor que las demás… ¿Se pasó más tiempo de su vida al sol, o a la sombra?

Las partes de una hoja
Puedes incluso probar a escribir esa historia imaginaria en forma de poema. Comienza por el momento en que la hoja surge en su rama como un diminuto brote. Termina cuando se deja caer en la brisa. Si además, de forma muy sutil, vas haciendo ver que esa historia suya no es muy distinta de la de cualquier ser humano, el texto te puede quedar muy atractivo. Es probable que para escribirlo te sea útil conocer las partes de una hoja: haz, envés, peciolo, nervios, ápice… Busca el significado de cada una de estas palabras.

Investiga: colores otoñales
Si has reunido una buena colección de hojas, a la vez habrás creado un estupendo muestrario de colores otoñales. ¿Cuántos de ellos tienes ante ti? Echa cuentas: ocre, marrón, amarillo, mostaza, teja, naranja, crema, rojo, dorado, canela, caoba, granate… ¿Alguno más?

Para saber más
Consulta la guía de visita del arboreto del campus universitario de Pontevedra.


asandovalrey@gmail.com es escritor y comunicador ambiental.

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