Con mucha inversión y un gran esfuerzo de todos los participantes, el curso que ha terminado ha sido un éxito en términos generales en España. Lo dice el informe final del proyecto Cole seguro, que desarrollan la Plataforma Infancia y la oenegé Political Watch, sobre este año —Un curso escolar atravesado por la pandemia—, en el que se analiza el destino de los fondos covid en la escuela, un trabajo de investigación que se completó con una encuesta a las familias y que financió la Fundación Cotec para la innovación, del think tank dedicado a la investigación económica y social de Funcas.

Pero igual que el balance en conjunto fue bueno, el trabajo señala tres grandes retos, que es la forma en que se califican los aspectos negativos detectados: primero, la mediocre inclusión digital de los alumnos vulnerables, aquellos con necesidades de apoyo educativo; la consideración de que la presencialidad, siendo fundamental, no lo es todo, y así detectaron la desatención de derechos de los menores, como el del descanso (el 50% no salió a diario al patio, por ejemplo); y sobre todo la falta de transparencia y poca rendición de cuentas de las administraciones, que según Cole Seguro supone un peligroso precedente con la inversión millonaria de los fondos europeos para la reconstrucción en el horizonte.

En cuanto al análisis en sí, Cole Seguro detectó una inversión en la escuela de 3.559 millones de euros extra para atender las singularidades del covid, un 8% más de gasto que supone nada menos que 283 euros por cada estudiante español. El 70% fue dinero del Estado y en la participación de las comunidades hay mucha variedad, con Galicia en el grupo de cabeza: la Xunta puso casi un 50% del dinero disponible para la escuela (solo por detrás de Castilla-La Mancha, también sobre el 50%) mientras que Castilla y León puso el 5,7%, un dato muy diferente al resto, ya que la mayoría de las comunidades aportaron entre el 20-40% del total de dinero disponible para los extras derivados de la pandemia.

Los fondos se dividieron en tres grandes categorías: adaptación de los protocolos covid, que se llevó más del 70% del dinero, bien en limpieza, enfermería, obras de remodelación y sobre todo profesorado de refuerzo para atender los desdobles de las aulas; la segunda partida es la digitalización, con un escaso 16% del total gastado, y que incluye desde mejoras en la conectividad, dotación de dispositivos, creación de entornos digitales (app de conexión) y por supuesto formación de profesores; y, finalmente, destacan el capítulo de la equidad, que absorbió solo el 11% de los fondos, y que fueron especialmente para refuerzo escolar, actividades extraescolares, comedor y transporte, educación infantil y alumnos con necesidades educativas especiales.

¿Cómo está Galicia en estos aspectos? Galicia destinó un 5,5% del total invertido en España, un porcentaje acorde con su peso poblacional, aunque ha sido la comunidad que menos porcentaje del presupuesto ejecutó, no llegó al 80% (la mayoría rondó o pasó del 90% del dinero disponible). De cada 100 euros invertidos en Galicia, 65 se fueron a la partida de adaptación a los protocolos (solo Asturias y Cataluña destinaron menos porcentaje) y menos de 9 fueron para digitalización (solo gastaron menos Cantabria y La Rioja), pero en cambio el esfuerzo en la partida de equidad fue muy superior a la media, con un 25% (Andalucía, por ejemplo, no llegó al 4%).

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