Ayer fue el octogésimo (80) aniversario del desembarco de los aliados en Normandía, una acción bélica que supuso el primer revés para el Ejército alemán y resultó clave en el desenlace de la Segunda Guerra Mundial. En ese desembarco participó un único español, un gallego llamado Manuel Otero, que tenía 28 años entonces y murió al pisar una mina en la playa de Omaha.
Nació en Outes (A Coruña), donde está enterrado. Y allí, en el cementerio, ayer se le rindió un homenaje en el que participaron el presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso, y el alcalde de la localidad, Manuel González, así como Manuel Arenas, presidente de The Royal Green Jackets, una asociación coruñesa gracias a la cual sabemos de la existencia de Otero.
Tras la ofrenda floral tomó la palabra la sobrina del homenajeado, Gemma Martínez, que fue quien impulsó la investigación para recuperar la memoria de su tío tras descubrir en el desván de la casa familiar un arcón en el que se había trasladado su féretro desde Normandía hasta Outes. En él figuraban los datos de su pertenencia al Ejército estadounidense, y también se encontró una carta del Gobierno de Washington concediéndole el Corazón Púrpura por haber muerto en combate durante el desembarco de Normandía.

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