Pedir dinero prestado a un banco es algo así como comprar dinero. Como no lo tienes, lo que haces para pagar el préstamo es devolverle al banco cada mes una parte de lo que te prestó (el principal) y un porcentaje de lo que aún te queda por pagar (los intereses). Cobrando intereses por el capital prestado es como los bancos ganan dinero principalmente.

Hay varios tipos de préstamos y uno de los más importantes es el hipotecario, la hipoteca. Consiste en que, a cambio del dinero prestado, pones como aval tu casa, de modo que, si no eres capaz de devolverle el dinero al banco, este se queda con ella para recuperar de alguna manera lo que te prestó. Estos préstamos suelen ser más baratos (se pagan menos intereses) que otros (por ejemplo, los que se piden para comprar un coche), pero también suelen ser de mucho dinero, y si no fueran baratos, muy poca gente podría comprarse una casa. Por eso se suele tardar en devolverlos muchos años: quince, veinte, veinticinco o más. Lo malo es que al principio pagas muchos intereses y poco capital cada mes, de modo que al cabo de quince años en una hipoteca de veinte aún sigues debiendo mucho capital.

Los intereses de una hipoteca pueden ser de dos tipos. Hay hipotecas de tipo fijo, que pagan una tasa idéntica desde la primera hasta la última mensualidad. Y las hay de tipo variable, que toman un valor de referencia y le suman un diferencial, del 1,5 %, por ejemplo. Y eso de variable se debe a que cada cierto tiempo (que suele ser un año, pero pueden ser semestres, trimestres o lo que se pacte) se revisa cómo está la referencia y se fija el tipo de interés que se aplicará hasta la siguiente revisión.

Esa referencia es el euríbor, del que llevamos hablando unos días porque durante el último año ha subido mucho más de lo esperable. El euríbor (acrónimo de european interbank offered rate) es un indicador medio de lo que les cuesta a los bancos pedir dinero prestado a otros bancos para, a su vez, prestárnoslo a nosotros, por lo que una buena traducción sería la de tasa media interbancaria.

La subida a lo largo de este año ha sido tan espectacular que muchas familias pueden verse el próximo año incapaces de pagar la hipoteca, lo que significa quedarse sin casa. Y da lo mismo que lleven dos años pagándola o que les falten dos para acabar de pagar.

Por eso el Gobierno se ha visto obligado a pactar con los bancos medidas que faciliten a los hipotecados pagar los préstamos.

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