No pasó desapercibido para La Voz el primer vuelo de la que fue durante años emblemática compañía aérea española. Y es que nada menos que el rey del momento, Alfonso XIII, asistió a su despegue. Nos referimos a Iberia, que se estrenó con dos vuelos casi simultáneos, uno que partía de Madrid a Barcelona y otro que hacía el recorrido inverso, el 14 de diciembre de 1927.

La crónica publicada al día siguiente en La Voz, que ocupa casi toda la quinta de seis columnas de la primera página, es pródiga en todo tipo de detalles. Un dato curioso que podemos constatar al leerla es que no se menciona en ningún momento la compañía, que se había fundado el 28 de junio de ese mismo año con el nombre Iberia Compañía Aérea de Transporte. No debería extrañar, pues era la época en que empezaban a surgir las primeras empresas dedicadas a los vuelos comerciales para pasajeros.

Al despegue del vuelo inaugural, programado para las doce de la mañana, asistieron «los ministros de Trabajo, Gobernación y Marina, embajadores de Francia, Portugal, Alemania e Italia, las autoridades de Madrid y muchos jefes y oficiales del Ejército y pilotos de la Aviación». Los primeros aviadores eran en su mayoría militares, y el de este vuelo fue «el capitán de Artillería Rechax [sic]». Y «a las doce en punto» llegó al aeródromo de Loring, situado en Carabanchel Alto, el monarca, que fue recibido por «el señor [Horacio] Echevarrieta», que era el presidente de esa Iberia incipiente.

Alfonso XIII «inspeccionó el hangar y penetró en uno de los aparatos». El avión tenía «en sus motores una potencia de 700 caballos [hoy un Boeing 777 tiene 175.000]» que podían «darle una velocidad de 150 a 165 kilómetros por hora [hoy van a 900 por hora]» y pesaba «4.582 kilogramos, pudiendo soportar hasta 2.568 kilogramos más entre gasolina y accesorios». «La cabina de los viajeros está dotada de grandes comodidades y es lujosísima», detallaba la noticia, que no aclaraba, sin embargo, que en estos primeros vuelos comerciales el pasaje era de cuatro personas. Y el precio de viajar en él sería muy alto, pues costaría lo mismo que hacer el mismo recorrido en tren en un coche cama.

Ligero retraso

El despegue fue a las doce y media y el avión llegó sin contratiempos a su destino: «Noticias llegadas posteriormente a Madrid dan cuenta de que el avión que salió esta mañana para Barcelona inaugurando la línea aérea entre ambas ciudades aterrizó en la capital de Cataluña sin la menor novedad a las cuatro y siete minutos de la tarde».

Sin embargo, el programa sufrió un ligero contratiempo, porque el avión que partió de Barcelona «antes de las dos de la tarde llegó a Madrid», cuando debía hacerlo después que el otro. Y eso que este viaje sí fue accidentado. «Trajo como pasajeros a dos señoritas y una señora alemanas. Dijeron que al pasar este aparato sobre Almazán envolvió al avión una violenta tempestad de nieve que desorientó al piloto.

»Este aterrizó y tuvo que preguntar a unos pastores el rumbo de Madrid. Cuando le hubieron dado las indicaciones precisas, el aparato volvió a elevarse sin el menor contratiempo.

»Las pasajeras vienen encantadas del viaje, pues su duración fue menor de lo calculado».

El aviador Ansaldo

Quienes quieran saber algo más sobre los inicios de la aviación comercial en España pueden leer una entrevista publicada años más tarde por La Voz, el 20 de febrero de 1942. El motivo, la concesión del distintivo Mérito al Tráfico Aéreo al aviador José María Ansaldo. El entrevistado cuenta que «en 1923 se implantó el primer servicio Sevilla-Larache [una ciudad marroquí] con aviones monomotores para un solo pasajero». Y el general Primo de Rivera creó en 1929 «una compañía a la que el Estado concedió el monopolio de las líneas aéreas, que se llamó la CLASSA […]. Al advenir la República se formó la DAPE […]. Al producirse el triunfo de las derechas en 1933 […] la DAPE puso por primera vez en España en servicio los Douglas, que ya podían volar perfectamente con un motor parado».
Continúa contando que «se suspendieron los servicios al iniciarse la Cruzada [así llamaban a la Guerra Civil en el bando franquista], reanudándose después con la compañía Iberia», de la que era accionista mayoritario el Estado y tenía el monopolio.

Para saber más

Los suscriptores pueden acceder a la Hemeroteca de La Voz. Un consejo: para tener éxito en la búsqueda, utiliza los cuadros que permiten acotar las fechas.

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