La ministra de Educación, Pilar Alegría, dijo la pasada semana en el Congreso que los profesores españoles están bien pagados, pero poco valorados por la Administración. Y la publicación ahora del último informe de la OCDE (Panorama de la Educación 2021) le da la razón: en el 2018 España destinó el 78% de su gasto corriente al salario del personal, frente al 74% de la media de la OCDE, con un 73% del gasto en la enseñanza superior y un 81% en la no terciaria; las medias a nivel OCDE son del 68 y 77%, respectivamente. La otra parte de la frase es cuánto más gana un profesor al cabo del tiempo o por sus responsabilidades con respecto al salario inicial, y ahí es donde se ve que España no valora especialmente al profesional comprometido o simplemente con experiencia: el salario máximo es entre un 42 y un 50% mayor que el sueldo inicial (según el nivel del docente) frente al 86 y 91% que se da de media en la OCDE.

En cuanto al número de horas de trabajo, los profesores españoles tienen menos carga que la media de países, excepto en primaria, pero dedican más tiempo a dar clase que sus colegas de otros Estados (el 47% frente al 44% de los demás, que disponen de más tiempo para planificar y preparar las clases, así como coordinar trabajos y evaluar a los estudiantes).

En el informe de la OCDE dado a conocer este jueves también se habla de otros indicadores:

REPETICIONES DISPARADAS
España es un país con un porcentaje de alumnos repetidores varias veces superior a la media de la OCDE en secundaria, con muchos que ni estudian ni trabajan (ninis), y con niveles de paro estratosféricos para las personas con bajo nivel educativo.

En España, el 8,7 % de los estudiantes de la primera etapa de educación secundaria y el 7,9 % de la segunda etapa habían repetido en 2019, cuando las medias en la organización eran del 1,9 y del 3 %, respectivamente.

El problema, como ocurre también en otros países, afecta más a los chicos que a las chicas, ya que los primeros representan el 60 % de los repetidores en la primera etapa de secundaria y el 56 % en la segunda, cuando en la OCDE son un 61 % y un 57 %.

En España, el porcentaje de jóvenes de entre 18 y 24 años que ni estudian, ni trabajan, ni están en formación (ninis) era en el 2019, netamente superior a la media de la OCDE: 19,2 % frente al 14,4 %.

Además, en términos relativos aumentó más en el primer año de la pandemia al pasar al 22 % en 2020, frente al 16,1 % en el conjunto de la organización.

FRACASO ESCOLAR, A LA CABEZA DE LA OCDE
El fenómeno de un fracaso escolar sobredimensionado no es nuevo en España. En el grupo de los jóvenes adultos de 25 a 34 años, un 28,3 % no habían llegado siquiera a completar la segunda etapa de secundaria (bachillerato o FP de grado medio) prácticamente el doble de la media de la OCDE, con el 14,8 %. Eso estaba por encima de todos sus socios europeos, por no hablar de Estados Unidos (6 %), Canadá (5,3 %) o Corea del Sur (2 %). De los países miembros de la OCDE, únicamente México (46,1 %) y Costa Rica (44,1 %) se situaban por encima.

La tasa de paro en ese grupo de jóvenes adultos en España que ya era en 2019 mucho más elevado que en el conjunto de la OCDE subió cuatro puntos porcentuales más en 2020, hasta el 27,6 %, mientras la media de la organización se incrementó en dos puntos, al 15,1 %.

Los autores del informe constatan que las personas con bajo nivel educativo no solo sufren tasas de paro particularmente altas, sino que su nivel de remuneración es muy bajo en términos relativos.

Hasta el punto de que en España el 36 % de los adultos de 25 a 64 años que no terminaron la segunda etapa de la secundaria en 2018 ganaban menos de la mitad de la remuneración mediana del país. Eran un 27 % en el conjunto de la OCDE.

MENOS PORCENTAJE DEL PIB
Los autores del informe recuerdan que España dedicó en 2018 a la educación preuniversitaria el 2,7 % de su producto interior bruto (PIB), por debajo del 3,2 % de media en la OCDE.

RATIO EN LA ESCUELA
Chile era en 2019 el país de la OCDE con más alumnos por clase en primaria en las escuelas públicas, 28,7. También estaban muy por encima de la media de 21,1 alumnos, Japón (27,2), Reino Unido (27,2), Israel (26,8), Colombia (24,8) y México (24,7).

España se situaba en mitad de la tabla con 20,9 niños por clase, un poco por encima de la media de la Unión Europea (19,7). Las clases menos atestadas de estudiantes eran las de Costa Rica (16) y Luxemburgo (15).

En cuanto al número de alumnos por profesor en primaria, México se situaba en cabeza con 24,4, muy por encima de la media de 14,5. También estaban netamente por encima Colombia (23,1), Reino Unido (19,9), Francia (18,8) o Chile.

España se quedaba en la parte baja de la clasificación con 13,6 alumnos por maestro, aunque la media de la Unión Europea era ligeramente inferior (13,1) y había tres países por debajo del umbral de los 10: Polonia (9,6), Luxemburgo (9) y Grecia (8,7).

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