«El referéndum será el 6 de diciembre». No hacía falta decir más. El titular de la primera página del 4 de noviembre de 1978 se refería al referéndum sobre la Constitución. La pregunta se dio a conocer unos días más tarde, el 25: «¿Aprueba el proyecto de Constitución?». Pero llegar hasta aquí no fue un camino nada fácil.

Dos días después de morir Francisco Franco (20 de noviembre de 1975), Juan Carlos de Borbón fue proclamado rey de España. El nuevo jefe del Estado se dedicó a la tarea de transitar del régimen dictatorial que lo coronó a una democracia, pero el primer escollo era el presidente de Gobierno, Carlos Arias Navarro, que pretendía continuar con el legado de Franco. La presión dio sus frutos año y medio después: «Crisis total. S. M. [su majestad], oído el Consejo del Reino, aceptó la dimisión del presidente Arias Navarro» (La Voz, el 2 de julio de 1976).

El siguiente paso era nombrar un presidente que facilitara las cosas. El rey debía elegir entre tres que propuso el Consejo de Gobierno, y la elección recayó en Adolfo Suárez, lo que según los titulares del 4 de julio de aquel año, causó sorpresa. Acompañaba la foto del recién elegido la del presidente del Consejo del Reino, Torcuato Fernández Miranda, a quien se considera uno de los principales estrategas de la Transición, lo que parecía intuir este breve comentario: «El gesto de satisfacción tenía clara significación: el objetivo propuesto estaba cumplido». El periódico de ese día tenía varias páginas dedicadas a contar la trayectoria política del nuevo presidente y destacaba su aperturismo (a un nuevo sistema político) y su talante centrista: «No irrita al búnker ni complace a la oposición».

La última ley franquista

El siguiente escollo era la transición del régimen y las instituciones franquistas a un sistema de partidos políticos en el que pudieran celebrarse elecciones libres. La Ley para la Reforma Política fue la última de las leyes fundamentales del reino, las que se referían a la organización del Estado. Fue aprobada, con la ausencia de 34 procuradores (algo parecido a diputado), por las Cortes Españolas el 18 de noviembre por 425 síes, 59 votos en contra y 13 abstenciones —véase La Voz del día 19, con unas declaraciones de Landelino Lavilla, entonces ministro de Justicia, que resumen su significado: «Con este proyecto se da luz a la nueva vía y se hace posible el cambio»— y sometida a referéndum el 15 de diciembre. Los españoles le dieron el sí: en concreto, un 94,8 % de los que votaron (que fueron más del 80 % del censo), según leemos el 16 de noviembre.

El 15 de junio del año siguiente se celebraron las primeras elecciones generales. No era como hoy, que el resultado casi se retransmite en directo. Hubo que esperar al día 17: «El Centro Democrático (UCD) ha logrado 168 diputados. El PSOE, 116; los comunistas, 19; Alianza Popular, 17; el Pacte Democratic Catalá, 10; el PNV, 8; el PSP-US, 6; y otros partidos, 6». Suárez fue confirmado como presidente un día después.

Y un mes y medio más tarde (la noticia la podemos leer en La Voz del 2 de agosto de 1977) se crea la Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Públicas, que integran Miguel Herrero de Miñón, José Carlos Pérez Llorca y Gabriel Cisneros, de UCD; Gregorio Peces Barba (PSOE), Jordi Soló Turó (PSUC), el catalán Miguel Roca Junyent («portavoz de las minorías catalanas») y Manuel Fraga Iribarne (AP).

La aprobación

El 5 de mayo de 1978 leemos en primera página: «Hoy comienzan los debates sobre el anteproyecto de Constitución». Fue un debate tenso, del que el periódico fue dando minuciosa cuenta a lo largo de los días siguientes y en el que uno de los temas más discutidos fue el relativo a las nacionalidades (véase el 13 de mayo), que aún hoy sigue siendo motivo de los enfrentamientos más agrios en España.

La Constitución fue aprobada en el Congreso por un sí «abrumador» (La Voz, 1 de noviembre), a pesar de que no satisfacía las expectativas de todos. «El Estado asume la tarea de que la libertad y la igualdad se conviertan en una realidad cotidiana», reivindicaba Adolfo Suárez. Fue sometida a referéndum el 6 de diciembre y respaldada por un «arrollador» sí (publicado el día 7), si bien con una participación solo «aceptable», que en Galicia superó por poco el 60 % del censo.

El 28 de diciembre, Juan Carlos I ocupa la primera página con una foto en la que aparece sancionando en las Cortes la ley.

Para saber más

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