A Confraría de Celeiro, en Viveiro, ten claro que debe contar aos rapaces a vida do sector, tan importante neste porto en na costa mariñá. Dende hai anos ten un programa específico para chegar aos colexios, Mariñeiros por un día, no que os rapaces visitan as instalacións e ata a xoia do servizo, o helicóptero de rescate Pesca II. Pero a pandemia imposibilita as visitas destes nenos e para que non esquezan a importancia do mar e a súa riqueza, dende Celeiro decidiron levar a confraría ás aulas a golpe de clic.

A web Mariñeiros por un día, o mar nun clic é unha adaptación á nova normalidade das visitas presenciais, un percorrido vía streaming da lonxa, o heliporto de Celeiro e o taller do Pescador. A rolda segue o modelo das visitas que xa fixeron 5.000 escolares de 130 colexios nos últimos cinco anos. Cambia a forma de facelo pero non o obxectivo: «Dar a coñecer entre os escolares o sector pesqueiro, da man dos seus profesionais, e difundir o patrimonio e a cultura mariñeira», segundo explican na propia páxina da confraría.

O proxecto, que inclúe unhas unidades didácticas para traballar na clase, está pensado para rapaces dende 5.º de primaria ata 2.º de ESO. A inscrición a realiza o propio colexio poñéndose en contacto coa Confraría de Celeiro no email: reservas@mariñeirosporundia.com.

O programa está aberto a colexios e institutos de toda a provincia de Lugo, e está pensado especialmente para os rapaces que viven nos concellos do interior, e que moitos deles non coñecen de cerca como é o traballo no mar.

Dumy, un robot en Infantil para aprender escuchar

ROCÍO GARCÍA

La escuela infantil Elfos de A Estrada acaba de incorporar a su plantilla a Dumy. Mide 80 centímetros de altura, pesa 2,5 kilos y tiene aspecto de peluche gigante. Dumy no es un profesor al uso. Es un robot que la escuela ha adquirido gracias a una subvención de la Consellería de Política Social para complementar sus recursos de enseñanza.

El nuevo asistente fue presentado en sociedad este lunes, como regalo de Pascua para todos los alumnos del centro. Llegó a clase disfrazado de huevo de Pascua, con su mascarilla y su mochila a cuestas, como uno más de los 25 pequeños de entre 0 y 3 años que cada día acuden a esta escuela estradense de iniciativa social.

Según explica la directora del centro, Marisa Moimenta, el androide tiene mucho que enseñar a los pequeños. Está programado para hablar en voz baja, para acostumbrar a los niños a escuchar con atención al prójimo y a mantenerse en silencio cuando alguien interviene. A Dumy es casi imposible escucharle si la clase no está en calma. El robot-mascota, además, también enseña educación emocional a los niños. No contesta si le hablan a gritos y se enfada si el interlocutor dice palabrotas. Por el contrario, si la interacción es saludable, Dumy es capaz de reírse y hasta de enviar besos.

El androide tiene un sistema de reconocimiento facial que le permitirá distinguir a los alumnos, llamarles por su nombre y felicitarles el cumpleaños personalmente.

Por supuesto, también es fuente de conocimiento. Su estética entrañable esconde tecnología de última generación que le permite responder a cualquier pregunta relacionada con contenidos que estén en Internet. Con Dumy los pequeños podrán conocer la definición de las palabras y aprender conceptos lingüísticos y nociones temporales, como el día y la hora. Además, el androide entiende de serie tres idiomas. De entrada, está configurado para hablar en español, aunque dice «o meu creador é galeguiño» y «se chove, que chova».

«Modifica as súas respostas. Non sempre responde o mesmo»

Dumy ejercerá además de asistente en el proyecto Voz Natura. «Con el traballaremos a educación ambiental. Lembraranos onde tirar o lixo, cando se celebra o Día da Árbore ou a necesidade de apostar polos tres «R»: R de reutilización, de reciclaxe e de redución do lixo», comenta la directora del centro educativo.

La pandemia ha retrasado la incorporación de Dumy a las aulas. Iba a ser una sorpresa navideña para los pequeños, pero su llegada se demoró más de dos meses por los trámites en la aduana, que requirió documentación repetidas veces en un momento de crisis sanitaria en el que la burocracia se ralentizó más que nunca.

El covid-19 también impidió que el profesorado recibiese todavía la formación presencial prevista. El equipo docente hizo un curso virtual de manejo de su asistente docente, pero tiene aún pendiente otro en vivo y en directo. Una vez completado el aprendizaje, Dumy podrá interactuar de forma más compleja. Hablará idiomas, se desplazará por el aula e incluso bailará cuando proceda.

Conocimiento progresivo

Por el momento, la presentación de Dumy a los pequeños del centro ha sido un éxito. Los niños han saludado a Dumy, que ha respondido a sus preguntas, les ha deleitado con un cuento y les ha lanzado besos. De momento, pocos se han atrevido a acercarse al robot y ninguno ha querido darle todavía un abrazo. «Aínda nos estamos coñecendo», explica la directora de la escuela, ilusionada con la respuesta de los pequeños.

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