José A. Ponte Far
Se acaba de publicar En agosto nos vemos, el libro póstumo de Gabriel García Márquez. La novela permaneció encerrada en un cajón durante diez años porque el escritor había dicho que no le gustaba cómo había quedado. Pero los hijos decidieron publicarla porque consideraron que la novela tenía el nivel de calidad necesario para no desdecir de las escritas anteriormente por su padre. Acertaron los hijos y se equivocaba el padre, quizá ya con la mente un poco oscurecida por el comienzo del alzhéimer con el que terminó su vida. Porque es una novela excelente: contiene la poesía del lenguaje propio del gran Gabo, la narrativa cautivadora por sorprendente, el entendimiento del ser humano y su personal y constante admiración ante el amor. Esta es, pues, una buena ocasión para, ahora mismo, acercarse a la literatura de García Márquez para quien no lo haya hecho antes, y una oportunidad de seguir disfrutando de este autor para quien ya lo conociese.

Gabriel García Márquez es uno de los grandes escritores de la literatura universal. Novelista y periodista colombiano, ganador del Nobel en 1982, es el creador de obras ya clásicas como Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera, El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca y Crónica de una muerte anunciada. Con él se confirma la consolidación de un movimiento literario, ligado preferentemente a la novela, que se conoce como realismo mágico. Viene a ser una superación del realismo tradicional, ya que pretende que realidad y fantasía aparezcan entrelazadas en la narración; unas veces será lo mítico, lo legendario, y otras, lo mágico y lo fantástico lo que se mezcle con naturalidad con lo cotidiano de la realidad. Este movimiento había comenzado en Hispanoamérica ya con Borges, Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier y Juan Rulfo, pero alcanza su mayor éxito con García Márquez.

Nacido el 6 de marzo de 1927, en una casa de paredes de madera y tejas de zinc de la ciudad colombiana de Aracataca, García Márquez se crio hasta los ocho años con sus abuelos maternos, Tranquilina Iguarán Cotes (de ascendencia gallega) y el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, personas fundamentales en la dimensión creadora que se plasma en sus novelas. Fue el mayor de siete hermanos y cuatro hermanas, y no tuvo memoria de su madre hasta esa edad de 8 años. Con mucho esfuerzo familiar, lo envían a estudiar Derecho, pero abandonará la carrera para dedicarse a su vocación periodística.

Su gran éxito le llegó con la novela Cien años de soledad, en 1967. La escribió en México en un momento en que pasaba por difíciles apuros económicos, lo que lo obligó a aceptar por esta obra que aún estaba escribiendo un anticipo de apenas 500 dólares. Desconocía que Cien años de soledad sería el mayor éxito comercial de una novela en castellano, solo superado por el del Quijote. Y en abril de 1981 se repite el éxito. Crónica de una muerte anunciada se pone a la venta simultáneamente en Colombia, Argentina y España. Se venden en unos días un millón y medio de ejemplares. Y en diciembre de 1985 se publica su novela El amor en los tiempos del cólera. Para muchos entendidos, su mejor creación.

Compartir en Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies