Fernando Pariente.

Ya hablamos de Glenn Curtiss el día 18 de este mismo mes al recordar que había participado en el primer aterrizaje de un avión sobre un barco. Ahora volvemos a hacerlo porque ocho días más tarde voló con el primer hidroavión. Desde la bahía de San Francisco, Glenn Curtiss volvió al campamento que tenía instalado en la Bahía de San Diego para enseñar a volar a personal de la Marina, en lo que hoy es la base aeronaval de North Island, considerada el lugar de nacimiento de la aviación naval. Su experimento siguiente fue el de montar unos flotadores en uno de los aviones fabricados por él, el Modelo D, y lo probó pilotándolo él mismo en este día de 1911. El éxito fue total y seis meses más tarde vendió a la Marina el primer aparato de estas características. Por ello es conocido en Estados Unidos como el padre de la aviación naval.