¿Eres de esas personas que se ve trabajando joven, para poder tener su propia vida? ¿Aspiras a encontrar un empleo que te guste y que te permita tener tiempo y dinero para tus hobbies y tus amigos? Pues piensa en la FP. La formación profesional de grado medio te pondrá en el mercado laboral con 18 años, y si optas por una preparación más extensa, y por tanto con mejores perspectivas de futuro profesionales y económicas, la FP de grado superior la podrás terminar con 20 años. Es decir, ¿te ves a los 18 años con un salario de 15.000 euros (brutos) anuales? ¿O a los 20 años ganando para empezar unos 18.000? Porque si es así, la FP es una opción que debes considerar seriamente.

Tal vez seas de esos jóvenes que no quieren hacer bachillerato porque no encuentran ninguna carrera que les llame la atención o porque saben que los dos años previos a la universidad son muy exigentes en los estudios. Si es lo que te pasa a ti y no te da miedo trabajar, piensa entonces en una FP de grado medio. Te formarán para ser técnico y ahora mismo hay mucho empleo. Alguno es más duro físicamente que otros, pero la tecnología se ha extendido a todos los sectores, y la fuerza bruta ha dejado paso a otras habilidades.

También puede ocurrir que seas una persona que no quiere alargar sus estudios años y años para después tener que hacer una oposición si quieres garantizarte un empleo, o aceptar trabajos por debajo de tu cualificación. En España hay demasiados licenciados y muchos menos técnicos, y por eso estos últimos lo tienen más fácil; además, con la FP el último curso trabajas durante unos tres meses y muchos de los estudiantes acaban en la empresa donde han hecho prácticas. Por eso, la media del nivel de empleo al año de terminar va entre el 75 y 96%, según la familia y el ciclo que hagas.

Los datos

Una buena forma de medir la empleabilidad de la formación profesional en Galicia es consultar la situación laboral de los alumnos un año después de que hayan acabado un ciclo. En el 2018 se hizo una encuesta en la que, básicamente, se les preguntaba a los exestudiantes qué estaban haciendo tras haber acabado su ciclo: si seguían estudiando, si estaban buscando trabajo, si ya lo habían encontrado… Gracias a ella, sabemos que más de un 80 % de los titulados de FP encontraron empleo.

Las cifras no son las mismas en los distintos niveles de formación profesional. Como ya sabrás, hay tres: la FP Básica, la de grado medio y la superior. El camino mayoritario que siguen los estudiantes de la básica es seguir formándose (estudiando el bachillerato o un grado medio), ya que la FP básica es un buen trampolín para conseguir el título de la ESO, aprender un oficio y abrirte las puertas a otras opciones de formación más técnicas.

Pero la cosa cambia bastante en los grados medio y superior, a los que ya se accede con el título de la ESO o del bachillerato bajo el brazo. Seguir estudiando ya no es la opción favorita, porque la formación que se obtiene en estos ciclos es mucho más completa y está dirigida a que los alumnos entren de lleno al mundo laboral. Por eso, la mayoría decidieron buscar empleo tras acabar el ciclo formativo y un 86 % de ellos ya estaba trabajando al año siguiente de acabar el ciclo medio. El dato es un poco mejor en los alumnos del superior: un 88 %. Esto, para que nos entendamos, significa que 9 de cada 10 alumnos encuentra trabajo.

Pero claro, estas cifras son solo una media. En realidad hay pequeñas diferencias entre unos ciclos y otros. En el gráfico que ves a la derecha de esta página, tienes una lista con el porcentaje de alumnos que encontró empleo según la familia profesional que estudió. Verás que hay algunas familias, como la de Actividades Físicas e Deportivas o Instalación e Mantemento que están por encima del 90 % de inserción laboral. Otras, sin embargo, están por debajo del 80 %. Con todo, podemos decir que incluso en el «peor» sector, 21 alumnos de una clase de 30 acabarán trabajando. ¡Que se dice pronto!

«Elegí una FP para empezar a trabajar lo antes posible»

En estas páginas de La Voz de la Escuela vamos a contarte historias de gallegos como tú que tomaron el camino de la formación profesional para que conozcas de primera mano sus opiniones. La primera es Esther Bandín, de Betanzos: «Yo trabajaba de contable en el departamento financiero de una empresa, pero empecé a ver que mi puesto de trabajo podía peligrar. También llevaba toda la vida de administrativa y estaba un poco aburrida de lo mismo. Y me pregunté: ¿en qué me gustaría trabajar?». A sus 50 años, Esther decidió volver a las aulas y estudiar el ciclo medio de Atención a Persoas en Situación de Dependencia en el CIFP Ánxel Casal, de A Coruña.

Gracias a su paso por la FP, cambió de profesión y ahora se dedica a la atención domiciliaria. «Encontrar empleo fue muy fácil, porque me llamaron para hacer sustituciones en la misma fundación en la que hice prácticas y después ya me quedé a trabajar con ellos».

Le sucedió lo mismo a Sergio Lago, que estudió el ciclo superior de Deseño en Fabricación Mecánica en el CIFP Valentín Paz Andrade de Vigo, y ahora está trabajando en la empresa en la que se formó. Cuenta que hubo dos motivos que hicieron que se decanse por una FP en vez de por un grado universitario. «Estaba muy interesado en la rama mecánica, pero no me atraía la ingeniería [para la que tendría que estudiar una carrera en la universidad] sino que prefería la parte del diseño. Además, tenía muy claro que lo que quería era empezar en el mundo laboral lo antes posible», explica Sergio.

A Manuel Pereira, sin embargo, lo empujó la curiosidad: «Yo lo que quería era estar un poco al día en mi empleo, adquirir conocimientos y formarme en algo distinto dentro de mi sector». Ahora está terminando su ciclo superior de Programación da Produción en Moldeo de Metais e Polímeros, y después piensa estudiar el máster asociado. «La formación siempre está bien, no es perder el tiempo, es invertirlo en el futuro».

FP dual

Como demuestran los casos de Esther y Sergio, una parte muy importante de los ciclos de FP son las prácticas en empresas: períodos de tiempo a lo largo del curso en los que tú, como alumno, irás a trabajar a un negocio para aprender cómo es el día a día de ese empleo.

Normalmente esas prácticas se realizan durante dos o tres meses al final del segundo año del ciclo. Pero últimamente se ha ido implantando un nuevo modelo de formación profesional que va un paso más allá: la FP dual. En estos ciclos, que pueden ser de grado básico, medio o superior, las prácticas son mucho más importantes. Empiezan ya en el primer curso y duran entre cuatro y seis meses. También hay un período de prácticas igual de largo en el segundo curso, que puede ser en la misma empresa que el año anterior o en otra distinta. Y algo que también es muy importante: están pagadas con, al menos, el 50 % del salario mínimo interprofesional (unos 550 euros al mes, para que te hagas una idea). Para Enrique Pazo, el director del CIFP Ferrolterra, la principal diferencia de la FP dual es la actitud que tienen tanto el alumno como la empresa. «El alumno está motivado porque sabe que al acabar el ciclo va a tener un puesto de trabajo asegurado; el empresario ha invertido en su formación mes a mes y eso no lo quiere perder. Y la empresa quiere que el alumno se quede a trabajar allí porque, después de dos años de prácticas, ya es uno más; está totalmente integrado».

«Al acabar el ciclo, vas a tener un trabajo asegurado»

Este centro de Ferrol tiene un convenio para que sus alumnos hagan las prácticas del ciclo dual en Navantia, que igual te suena porque es uno de los astilleros más importantes de España.

Allí hará prácticas a partir de marzo Celia García, una estudiante de segundo año del ciclo superior en Deseño en Fabricación Mecánica que ya estuvo también en la empresa el año pasado y lo recuerda como «una experiencia muy positiva».

«Todo lo que aprendemos en el ciclo es muy completo, tanto a nivel teórico como práctico, pero al hacer las prácticas en empresas te das cuenta de que todavía puedes seguir formándote», asegura esta ferrolana que en su día a día en Navantia diseña piezas para la maquinaria que se utiliza en los astilleros. «Este año volveré a hacer prácticas y mis expectativas son quedarme en la empresa cuando termine, en agosto. Veo que a muchos compañeros que han seguido el mismo camino les han hecho un contrato después, así que lo veo posible», añade.

La inserción laboral de los FP duales suele estar muy cercana al 100 %. Prueba de ello es David Sánchez. Él acabó el año pasado el ciclo superior en Dirección de Cociña en el CIFP Compostela, en Santiago, y hoy se siente «muy realizado, un súper cocinero» porque, tras su segundo período de prácticas, comenzó a trabajar en Ultramar, uno de los restaurantes de Pepe Vieira en Pontevedra. Él explica cómo acabó, tan joven, trabajando en un dos estrellas Michelin: «Yo no quería estudiar, pero me pasé un verano en un trabajo horrible y me di cuenta de que aquello no era lo que quería para el resto de mi vida. Como siempre me llamó la atención la cocina, decidí estudiar: primero el ciclo medio y después el superior en la modalidad dual».

Afirma que este modelo tiene ventajas, pero que el grado de exigencia con respecto a una FP ordinaria también es mayor. «Estás estudiando durante seis meses y después estás otros seis en una empresa de prácticas. En mi caso, en restaurantes, en los que hay una exigencia brutal», explica. «Está muy bien porque te hace ver la realidad, pero hay que estar muy mentalizado».

En su caso, el esfuerzo valió la pena y dice que, aunque la hostelería sea un sector muy sacrificado, él no puede estar más contento y se siente un privilegiado: «Poca gente de mi edad puede decir que está haciendo lo que estoy haciendo yo o cualquier otro compañero del ciclo».

Viveros de empresas

Seguro que a tu alrededor hay un montón de negocios que pusieron en marcha pequeños emprendedores: la panadería del barrio, tu peluquería, el taller mecánico… Pues piensa que detrás de esos empleos es probable que haya una FP. Es cierto que, como hemos visto antes, hay muchos ciclos que están enfocados a que los alumnos encuentren trabajo en una empresa del sector. Pero verás que crear tu negocio desde cero también es una alternativa viable.

«Nos ayudaron y nos guiaron para abrir nuestro primer negocio»

«Eu vexo que hai máis posibilidades de emprender dende os ciclos que dende a universidade, que adoita estar máis asociada á investigación», asegura Abel Ocampo, el director del CIFP Portovello, en Ourense. «A FP vai ao real, ao práctico, á necesidade inmediata. Por iso é máis fácil que emprenda un electricista que un enxeñeiro».

Para facilitar este gran salto al mundo del autoempleo, los CIFP cuentan con un programa de apoyo conocido como «viveros de empresas». Suena un poco a que te van a poner a cultivar el campo, pero nada de eso: aquí lo que se cultivan son las ideas.

Así lo describe Paula Díaz, coordinadora de emprendimiento y asesora de uno de estos viveros en el CIFP Ánxel Casal, de A Coruña: «Es un espacio al que pueden acudir los alumnos que estén acabando o hayan acabado en los últimos cuatro años sus estudios de FP y donde les asesoramos acerca de una idea de negocio que puedan tener: dándole forma, estudiando si son viables… Por así decirlo, el vivero es donde germinan las ideas». Además de ser un lugar en el que reunirse con asesores y expertos, el vivero también es un espacio físico desde donde trabajar, como una primera oficina.

Tener acceso a este local, que está equipado «como un despacho: con ordenador, internet, impresora, mucho espacio, luz y, sobre todo, silencio», es lo que más valoran Ana Pena y Natalia Pardo, dos emprendedoras que acaban de abrir su primer negocio en Monfero tras su paso por el Ánxel Casal. Su proyecto, Raíces, abrió en noviembre, y es lo que se conoce como una casa nido: una escuela infantil para niños de 0 a 3 años ubicada en zonas rurales. Ambas empezaron a trabajar después de acabar el ciclo superior de Educación Infantil, pero no era lo suyo: «Siempre habíamos tenido inquietud de tener nuestro propio espacio, con nuestro propio método, así que llegó un punto en el que dejamos nuestros trabajos y decidimos emprender», explica Ana.

«Empezamos el proyecto desde casa, pero no es lo mismo trabajar en el salón que en una oficina», añade. Se acordaron del vivero, del que les habían hablado en el ciclo, y se pusieron en contacto con la coordinadora.

Ambas tienen claro que la ayuda que les prestaron allí fue clave para poner su proyecto en marcha. «Cuando quieres abrir un negocio, la parte más dura y difícil siempre es hacer números. En ese sentido, desde el vivero nos pusieron en contacto con gente, nos ayudaron con el papeleo y nos supieron guiar muy bien», asegura Natalia. «Y además, ¡todo gratis!», añade.

 

Mónica Rodríguez, profesora de Formación e Orientación Laboral: «O alumnado de FP sae ao mercado coa formación máis ampla, flexible e versátil posible»

Os ciclos inclúen sempre contidos sobre o mundo laboral e sobre emprendemento

MÓNICA P. VILAR

A FP ten moi en conta a preparación dos alumnos para ter éxito no mercado laboral. Nesa misión ten un papel importante o profesorado de FOL, o módulo de Formación e Orientación Laboral que se inclúe en todos os ciclos. Mónica Rodríguez imparte esta materia no IES Politécnico de Vigo, onde tamén dirixe a aula de emprendemento. Como membro da executiva de Anprofol (Asociación Nacional de Profesorado de FOL), analiza algunhas das claves da empregabilidade da FP.

—En que consiste o módulo FOL?

—Impártese no primeiro curso de todos os ciclos formativos da FP. É transversal, une a parte da técnica co mundo do traballo. Nese módulo vemos o punto de vista do traballador por conta allea que precisa saber de riscos laborais, de dereito laboral, de convenios, de dereitos e obrigas… Pero tamén ten unha parte de orientación profesional, tanto a nivel de itinerario e traxectoria a levar a cabo ó longo da vida laboral, como a nivel de busca de emprego, para que esta chegue ser exitosa. Iso compleméntase no segundo curso co módulo de empresa e iniciativa emprendedora, que abordaría a parte do emprendemento, tanto dentro da empresa como por conta propia.

—Orientar a formación da FP ao emprego é algo básico?

—Si, porque xa o di o seu propio nome, é Formación Profesional, eles saen ao mundo da súa profesión, ao mundo laboral, e teñen que estar formados non só na parte técnica, a propia do ciclo que estuden, sexa mecanizado, electricidade ou perruquería, senón tamén noutras habilidades que require o traballador do século XXI. E esas habilidades danse nestes módulos. Son cuestións que van máis alá dos contidos curriculares de cada ciclo. Abórdanse tamén habilidades brandas como o traballo en equipo, o espírito crítico, a capacidade de tomar decisións, etcétera… que tamén se traballan no módulo de FOL.

«O traballador do século XXI ten que ter capacidade de adaptación»

—Cales son esas habilidades que require o traballador do século XXI? Que lle están pedindo as empresas a eses alumnos que saen da FP?

—Valórase moito a flexibilidade e a capacidade de adaptación. Vivimos nun momento no que estamos en continuo cambio, e ter unha capacidade de adaptación a ese cambio é importantísimo, é básico. Tamén se piden uns mínimos de dixitalización, por suposto. E logo hai capacidades que xa levan anos estando nas top ten dos traballadores do século XXI, como poden ser a resiliencia, a capacidade de enfrontarse aos problemas de xeito positivo, a asertividade, a empatía…

—Cando falamos de FP pensamos en boa inserción laboral, mellor que con outros estudos…

—Si, ten moita saída profesional e unha inserción laboral moi alta, que ás veces roza o cen por cen, porque é unha formación que se está cada vez máis axustando ao que require o mercado laboral. Ese axuste fai que sexa como como un anel ao dedo. A formación que se lle dá ao estudantado vai preparada para ese traballo posterior. Así que se un alumno ou alumna fai un ciclo que lle gusta, e o fai con éxito, encaixa normalmente case que ao cen por cen no mercado laboral. Cando pode non haber ese encaixe? Cando ao alumnado non lle convence a saída ou non lle gusta logo aquilo no que pode traballar con ese ciclo.

«Sabemos cada vez máis qué demanda o sector produtivo»

—Cal é o segredo desa boa empregabilidade da FP ?

—É difícil que exista unha fórmula máxica, pero é unha combinación de factores. Por unha banda, que a formación cada vez está máis relacionada coa realidade do mercado. Por outra, está o encaixe cada día maior coas empresas, grazas á formación dual e á relación que temos cada vez máis intensa entre centros e empresas, pola que sabemos cada vez máis qué demanda o sector produtivo. Pero ademais, por parte do profesorado da FP estase facendo moitísimo esforzo: hai moitísima actualización en formación, en novas tecnoloxías, en ferramentas…. Por exemplo, se está traballando xa hoxe en FP con realidade aumentada, con realidade virtual, con sistemas de robótica punteiros… Iso é grazas ao esforzo por parte do profesorado, que participa en moitos proxectos tanto a nivel nacional como a nivel europeo cos programas Erasmus.

É dicir, que cada vez se procura que o alumnado saia mellor formado, e para conseguilo os profesores procuramos non parar de formarnos nós mesmos. E iso tamén llos transmitimos aos alumnos, que o aceptan moi ben. Asumen que teñen que aprender sempre, que a aprendizaxe ten que ser constante ao longo da vida, porque a realidade cambia. Estamos en contornas de constante cambio, entón hai que formarse sempre.

Con todo iso imos facendo unha sorte de encaixe de bolillos para adaptar a formación, sempre coa intención de que o alumnado aprenda o máximo e saia formado da forma máis ampla, flexible e versátil a un mercado que non temos exactamente claro o que lle vai pedir de aquí a cinco anos.

A FP, unha fonte de formación continua e permanente

—A FP dá moitas oportunidades de formación permanente, como os cursos de especialización.

—Si, eses cursos serían como unha sorte de másteres da FP. Pero sobre todo temos algo tremendamente interesante, que é a formación modular. A Formación Profesional de adultos permite unha formación na que non fai falta matricularse do curso enteiro, senón que podes estar traballando e escoller matricularte dun módulo, de dous… Iso permíteche estar ao día das novidades que hai nesa materia concreta. Imaxina por exemplo que en robótica estás un pouco peor ou che apetece mellorar ese aspecto no teu traballo. Pois podes matricularte do módulo robotización en pequena empresa. E ademais hai moita flexibilidade porque os horarios rotan ano a ano.

—¿É importante entender e aproveitar o perfil do estudante?

—Por suposto. É interesante partir do perfil do alumno para tomar decisións sobre o seu itinerario formativo. Hai estudantes nos que moi cedo se ve que teñen un perfil moi profesional, que lles gusta moito a informática, ou a mecánica, ou outra profesión. Pois podemos xa tirar por ese gusto e seguir o camiño da FP. Se a ese estudante se lle ve xa un perfil moi técnico, para que imos levalo por unha rama máis académica? Pode, por exemplo, facer un ciclo de grao medio, e logo facer un de grao superior, e despois mesmo unha formación universitaria…

A universidade e a Formación Profesional son complementarias, non son excluíntes. De feito, vexo cada vez máis situacións de alumnado que vai á universidade e a acaba, ou non a acaba, e vén facer FP, e logo ata volve retomar a universidade. É dicir, son camiños de ida e volta. A FP é algo moi flexible, o que se busca é que a persoa teña unha formación que lle permita ser a mellor versión de si mesmo no seu traballo no futuro.

 

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