S. Pérez

De padres venezolanos y abuelos gallegos, Fernando González Salas nació en el año 2001 en Gijón, pero se crio en Lalín. Estudió Enxeñaría Informática en la Universidade de Santiago (USC) sin tenerlo muy claro: dudaba entre Matemáticas o Ciencias da Actividade Física e do Deporte, pero se guio por la practicidad de la carrera y porque no le disgustaba. Ahora estudia el máster en Intelixencia Artificial de la USC y trabaja en DXC Technology, también en el mismo campo.

—¿Cómo fue tu experiencia en los cuatro años de carrera?

—El primero fue el peor, no sabía nada de programación, pero a partir de tercero ya me fui orientando hacia la inteligencia artificial. La USC ofrece muchas asignaturas de este campo. Cuadró justo cuando salió ChatGPT, y yo siempre tuve curiosidad por saber cómo funcionan estas cosas y cómo se puede llegar a esos niveles. Quise seguir por esa rama e hice el trabajo de fin de grado relacionado con la inteligencia artificial, sobre la visión por computador. Ahí ya supe que tenía que tirar por ahí.

—¿Cuál fue el primer contacto con el mundo laboral?

—En cuarto teníamos prácticas obligatorias y yo las hice en la empresa en la que estoy ahora, DXC Technology. En un principio fue para análisis de datos, pero a los tres meses me dijeron que me querían contratar. Yo les dije que mi idea era seguir por el campo de la inteligencia artificial y el big data, y ellos justo iban a abrir un nuevo departamento. Allí sigo desde entonces. La carrera está muy bien, pero aquí profundizas y te especializas.

—¿Fueron fáciles los inicios?

—En las prácticas te dan un proyecto de juguete para ver si se te da bien o no. La empresa nos cuidó muy bien. Cuando empiezas con proyectos reales, hay días que te sientes un poco torpe, pero por norma general no tengo queja. Siempre me animan.

—Y en ese rumbo hacia la inteligencia artificial, ahora el máster de la Universidade de Santiago.

—Sí, empecé en septiembre; esta es su segunda edición. Está muy bien de contenidos, pero si quieres trabajar y estudiar es algo complicado de compaginar: o duermes poco o dejas de hacer otras cosas.

—¿Cómo es tu día a día? Por ejemplo, este miércoles.

—A las ocho empiezo a trabajar, hasta las dos. Luego como y me voy directo a la universidad. Suele tener clase de cuatro a ocho, y al terminar me voy a casa a hacer trabajos de clase hasta las diez de la noche. Y vuelta a empezar.

—¿Teletrabajas?

—Según la agenda; si tengo muchos trabajos, sí. Ir hasta la oficina me consume mucho tiempo. Además, nos dan muchísima flexibilidad.

—¿Qué ha sido lo último en lo que has estado trabajando?

—Este miércoles nos tocó desplegar una aplicación basada en los LLMs, los modelos de lenguaje natural, para una empresa de construcción de obras públicas. El desarrollo ya llevaba dos meses y nos tocaba implementarlo en su nube, trabajando en que todo estuviese bien y que los clientes la pudiesen utilizar.

—¿Cómo le ayudará a la empresa esta aplicación?

—A ahorrar muchísimo tiempo. Pueden obtener puntos claves de diferentes archivos: antes tenían que revisar 60 páginas y ahora en 45 segundos tienen todo lo que buscaban.

—¿Qué consejo les darías a los alumnos que tienen que decidir qué carrera estudiar?

—Aunque puede abrumar el hecho de tener que elegir, yo muchas veces pensé que me había equivocado, pero aquí estoy, y no creo que lo haga del todo mal.

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