El rey Felipe VI inauguró ayer en el Congreso de los Diputados la decimoquinta legislatura, en un acto solemne que reunió tanto a los diputados como a los senadores. El monarca pronunció un discurso en el que afirmó que respetar los valores constitucionales no es mirar atrás, sino una «orgullosa y consciente reafirmación de nuestras mejores capacidades como país», y que supone una obligación institucional trabajar por una España sólida y unida. Y puso en valor el espíritu de la Transición para afirmar que la convivencia y la superación de las divisiones, junto con la consecución de libertades y derechos, fueron determinantes para alcanzar los consensos de 1978. Tras el acto se celebró un desfile militar.

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