Fernando Pariente.

Federico Chopin había conquistado París y se había convertido en el ídolo de los intelectuales capitalinos. En la cima de su éxito inició una intensa relación pasional con la escritora George Sand, prototipo del futuro feminismo cuando aún no existía el feminismo. Pero el joven tocado por el éxito era, al mismo tiempo, perseguido por la fatalidad en forma de contagio con de enfermedad más temida de la época, la tuberculosis. Buscando alivio al mal que le habían diagnosticado, la pareja decidió pasar el invierno de 1838 en un clima más benigno y saludable para los dañados pulmones del pianista. Eligieron Mallorca y, una vez en la isla, optaron por instalarse en uno de los rincones más hermosos, en la antigua Cartuja de Valldemosa, situada en las montañas que corren paralelas a la costa en dirección noreste. Allí estuvieron hasta febrero del año siguiente y, aunque el clima lluvioso de aquel año no acompañó a los deseos del músico, sin embargo el periodo resultó fecundo para su creación musical.

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