1.  LA NOTICIA

Un «buen vecindario» para las neuronas logra prolongar su vida

Un estudio sobre células gliales persigue retrasar los efectos del alzhéimer

Fernando Molezún. La Voz, 13 de octubre de 2015

 

«Si coges a dos personas hablando en la calle en un día soleado, es probable que se digan cosas en un tono positivo. Pero si llueve, la cosa cambia. Se comunicarán, pero no de la misma manera que si hace buen día. Así que podemos decir que estamos trabajando sobre las condiciones meteorológicas de las neuronas, creando un ambiente tan soleado como sea posible para que las neuronas se encuentren felices». Así define el investigador francés Christian Giaume el trabajo de investigación que está desarrollando con el profesor de la universidad canadiense de British Columbia Christian Naus sobre las células gliales y la revolución que sus conclusiones pueden suponer para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

«La originalidad de nuestro proyecto es que no trabajamos con las neuronas, como ha venido haciéndose tradicionalmente, sino con su entorno», explican estos científicos que participaron recientemente en el programa Science Xpression, organizado por el Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña con la colaboración de la Fundación Barrié y las Universidades de Santiago y A Coruña.

Bloquear información negativa

El objeto de la investigación tiene un punto de partida de una lógica irrefutable: «Queremos mejorar el vecindario para que las neuronas vivan más y funcionen mejor», explica de un modo gráfico Giaume. Este estudio lo están realizando sobre las llamadas células gliales, que son las que forman el cemento, la estructura donde están las neuronas. «Le pasan información y nutrientes de modo continuo. Y esto puede ser negativo en el caso de procesos inflamatorios o daños como los producidos por el alzhéimer, que hacen que la neurona al final se muera. Así que si se bloquean esos canales esas informaciones negativas no llegan a las neuronas. Y en ese aspecto puedes potenciar su supervivencia», insiste Naus.

El estudio no persigue una vacuna o una cura definitiva para el alzhéimer: «Eso todavía está muy lejos para el 99 % de los casos, aquellos en los que no existe una mutación genética identificada, lamentablemente. No creemos que el origen del problema esté en estas células gliales, pero sí que son una parte importante en el desarrollo de la enfermedad. De modo que, siendo optimistas, no solucionaremos todo, pero por el momento nos centramos en mantener el cerebro en las mejores condiciones posibles durante el máximo tiempo, retrasar los efectos de la enfermedad», afirma el canadiense.

El problema principal con el que se están encontrando en su investigación es el tiempo, el hecho de que sea una enfermedad que se desarrolla durante muchos años, «por lo que nos damos cuenta de que las cosas no están funcionando correctamente demasiado tarde. Y una detección temprana supondría una diferencia enorme para poder actuar», apunta el científico francés, que añade que «por eso estamos estudiando distintas variables genéticas y biomarcadores que puedan indicarnos que existe en esa persona una probabilidad alta de padecer alzhéimer, pero resulta muy complicado calcular qué capacidad tendremos de prolongar el funcionamiento de las neuronas si estas llevan años deteriorándose», reconoce.

La detección tardía de la enfermedad dificulta los avances en la investigación

El estudio de los científicos Naus y Giaume se encuentra todavía lejos de arrojar conclusiones definitivas. Para ello tendrán que dar, según reconocen, pasos que implican pasar del plano de los fundamentos al plano clínico. «Estamos todavía trabajando con ratones, y eso hay que tenerlo en cuenta. Lo que necesitaríamos es interactuar más con personas», advierte el francés.

Esto conlleva un inconveniente fundamental, relacionado de nuevo con la falta de un pronóstico temprano en los pacientes de alzhéimer: «Cuando se detecta la enfermedad es siempre muy tarde. Eso implica que las muestras clínicas que podemos estudiar son siempre de estados finales de la enfermedad, y entonces la causa inicial es muy difícil de detectar. Por eso utilizamos modelos animales, para poder detectarla desde el inicio y controlar todo el proceso hasta el final», aclara Naus.

Resultados positivos

A pesar de todo, y a la vista de los logros conseguidos hasta el momento, ambos investigadores se muestran más que esperanzados con los frutos que puedan dar estos años de estudio, y no solo para el alzhéimer, sino también para otras patologías de carácter degenerativo: «Por ahora los ensayos que hemos realizado en animales están teniendo resultados muy positivos. Las neuronas están mejorando, y sobre esto podemos lanzar nuestras hipótesis», adelanta Giaume, siempre pendiente de subir un escalón más dentro de la investigación: «Tenemos que dar el paso a los estudios clínicos con pacientes humanos. Pero todo requiere tiempo y los plazos son largos. Porque, por ejemplo, para ver las reacciones en uno de los animales con los que estamos trabajando tenemos que esperar hasta un año».

 

La noticia en La Voz de Galicia

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