Francisco Canoura

Una rúbrica de evaluación, es una herramienta o instrumento de evaluación que sirve para definir los aspectos que vamos a valorar en una tarea, actividad, examen, prueba y sus niveles de cumplimiento, que en su momento les pediremos al alumnado.

Con la LOMLOE, esta herramienta ha vuelto a la actualidad, pues lejos de ser una novedad, lo cierto es que las rúbricas de evaluación llevan acompañándonos durante mucho tiempo en nuestro sistema educativo. Ya sabemos que el actual marco legislativo, nos enfrenta a una evaluación competencial, y ahí entra la recomendación del uso de las rúbricas, desde la propia ley, apareciendo en el decreto 156/2022, do 15 de setembro polo que se establecen a ordenación e o currículo da educación secundaria obrigatoria na Comunidade Atónoma de Galicia: 6. Na avaliación, promoverase o uso xeralizado de instrumentos de avaliación variados, diversos e adaptados ás distintas situacións de aprendizaxe, que permitan a valoración obxectiva de todo o alumnado…

Esa objetividad de la que habla la ley, nos la proporcionará la rúbrica de evaluación. El profesorado cuenta con muchos métodos de calificación, entre los que se encuentran; la calificación directa simple, que obviamente no es la más objetiva de todas, también podemos utilizar guías de corrección y las rúbricas de evaluación, que son las más objetivas.

Justificando esa objetividad, con las rúbricas, les proporcionamos a nuestro alumnado una guía de aprendizaje, pues les estamos guiando sobre lo que deben lograr. También, y esto nos beneficia tanto a profesorado como alumnado, proporcionan un feedback sobre el aprendizaje, y lo más importante y relacionado con el nuevo marco legislativo, es el instrumento más objetivo de todos en cuanto a calificación del alumnado.

Llegados a este punto, podemos sumergirnos y explicar en qué consiste una rúbrica, o de cuántas partes se compone este instrumento de evaluación. Lo primero, es tener claros los CA (criterios de evaluación) que vamos a utilizar. Estos salen del currículo y evaluamos a nuestro alumnado en función de estos CA, por lo tanto las rubricas a utilizar, se basan en ellos. Lo segundo, es marcar una escala de valoración, es decir una gradación de los indicadores de logro y puede ir de modo ascendente por número de puntos o descendente por número de puntos. Obviamente, no es obligatorio el uso de puntos, sería una opción, podemos utilizar letras o palabras. Y por último, los indicadores de logro, ya mencionados, que nos ayudan a concretar el momento del aprendizaje concreto. Aquí, es donde se nos pide que seamos lo más objetivos posible.

Ahora ya sabemos cómo crear una rúbrica. El siguiente paso sería escoger la rúbrica adecuada, o que mejor se acomode a lo que queremos evaluar. Hay distintos tipos; tenemos la holística, la analítica, las generales y las específicas.

La rúbrica holística evalúa cada CA de forma global, no divide o separa sus partes. Esto nos facilita el propio proceso de evaluación, pues seleccionamos el indicador de logro que mejor nos convenga o adapte, sería pues una ventaja. Pero también, tiene inconvenientes, pues los CA en el actual marco legislativo, son extensos y a veces incluyen varias habilidades.

La rúbrica analítica, como indica su nombre, analiza el CA en cuestión y lo separa, lo divide en más criterios referidos a diversas habilidades, que están relacionadas, pero que son diferentes. Se podría decir que evalúa aprendizajes más amplios. Esta opción nos podría servir para evaluar por ejemplo un debate en clase, o la producción de un podcast.

La rúbrica general, sería una variante de la holística y con ella evaluaríamos varios criterios de evaluación diferentes en una sola.

Y por último, la rúbrica específica la utilizaríamos para una tarea específica, los criterios evaluados serían únicos.

En este punto, ya podríamos sumergirnos en el proceloso mundo de la creación de rúbricas. Afortunadamente contamos con bancos de rúbricas que nos facilitan este trabajo. Uno de ellos y también de los más completos lo ofrece el INTEF en su página web. Repositorio muy amplio que cuenta además con otros instrumentos de evaluación y que nos permite filtrar la búsqueda según nuestra conveniencia. Lo importante que debemos tener en cuenta es la adaptación a los CA concretos de nuestro currículo, pues la mayoría de estas rúbricas están diseñadas pensando en el producto final y no tanto en el criterio de evaluación.

También contamos con recursos online y herramientas digitales, que nos pueden facilitar el trabajo de creación. Moodle con su entorno virtual de aprendizaje, nos ofrece la posibilidad de crear rúbricas dentro de las tareas y vincularlas competencialmente a través de la calificación. Del mismo modo Google Classroom, nos da esta posibilidad. Y dentro del entorno google, Corubrics permite crear rúbricas a través de hojas de cálculo.

Tras el diseño y la creación de nuestra rúbrica, lo siguiente sería su aplicación en el aula. Anteriormente comentamos que una de les excelencias de este sistema, era el feedback que proporciona tanto a profesorado como alumnado, pues bien este instrumento debe ser conocido por nuestro alumnado, debemos compartirla con ellos, explicársela bien para que sea comprendida. Uno de los errores comunes entre el profesorado que utiliza este instrumento, es no presentársela al alumnado, antes de comenzar la tarea. El fin último de este instrumento de evaluación, a parte de la objetividad en la evaluación, es que sirva de guía en el aprendizaje de nuestro alumnado.

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