ANA T. JACK
Divertidos, estimulantes y muy adictivos. Y además, en tiempos de pandemia, una forma segura de socializar sin peligro de transmisión del covid-19 y una manera de entretener las largas horas de los días de confinamiento. Sin olvidar su potentísima capacidad para conseguir que nos evadamos de una realidad de la que en ocasiones quisiéramos escapar.

Así son los videojuegos, un fenómeno mundial y un gran negocio que engancha por igual a hombres y mujeres, a mayores y, sobre todo, a pequeños. Estos últimos son especialmente vulnerables a su poder de seducción. De hecho, los efectos negativos en niños y adolescentes están asegurados si no existe una supervisión y un control por parte de la familia que les ayude a gestionar su uso.
Hagamos una simple prueba, ¿con cuál de los tres jugadores crees que se identificaría tu hijo?

Jugador A. «Reconozco que los videojuegos me absorben más tiempo del que quisiera. A veces se me pasan las horas sin darme cuenta, pero para evitarlo les pido a mis padres que me avisen cuando ya haya pasado una hora y me obliguen a desconectar. A mí tampoco me gusta darme cuenta de que he perdido toda la tarde ante la pantalla».

Jugador B. «Soy un verdadero adicto a los videojuegos: he dejado hasta de salir con mis amigos. Ahora solo me siento bien si estoy jugando por Internet. Duermo menos, estoy más cansado en clase y mi rendimiento escolar ha empeorado. Mis padres son unos pesados que no paran de decirme que estoy siempre pegado a la consola. Pero si me castigan sin videojuegos me pongo muy agresivo, así que casi ni se atreven a hacerlo».

Jugador C. «A mí me gustan los videojuegos, pero también me lo paso muy bien con mis amigos de carne y hueso, practicando deporte y dedicándome a otras cosas que me interesan. Y, desde luego, no les quitan tiempo a mis obligaciones o estudios».

Si tu hijo es de este último tipo, ¡enhorabuena! Las pantallas no invaden su vida ni la dominan. Sabe disfrutar de otras cosas y usar los videojuegos para lo que son: pasar un buen rato y desconectar un poco de sus obligaciones. Pero si más bien lo identificarías con el A o incluso con el B, formas parte de ese inmenso número de familias que dicen sentirse desbordadas por la invasión de los videojuegos en la vida de sus descendientes. Quizá sea el momento de ponerse manos a la obra y empezar por leerle el decálogo de la sensatez.

Consejos para no dejarse dominar por los videojuegos

Estas orientaciones están adaptadas de la psicóloga Alicia Banderas, autora de Hijos felices.

1. No permitas que tu día a día se reduzca a jugar a videojuegos el mayor número de horas posible. Si te dejas atrapar por ellos, te verás obligado a renunciar a tu propia vida. Es importante que disfrutes también de tus amigos, de tu familia, de jugar al aire libre, del deporte y otras aficiones.

2. No te dejes engañar. Los videojuegos están diseñados para que experimentes una sensación de subidón y sientas que eres el amo dándole sin parar a los botones, aunque en realidad estás haciendo casi todo el tiempo lo mismo. Eso es lo que buscan los desarrolladores de aplicaciones, que te enganches. A veces, hasta bajan el nivel de dificultad para que no abandones (puedes comprobarlo si estás varios días sin jugar).

3. No confundas la realidad con la ficción. Sabemos que un videojuego no te convertirá en un asesino, aunque mates a otras personas en el juego, pero sí pueden aumentar tu comportamiento agresivo y, sobre todo, hacer que normalices la violencia y te vuelvas insensible hacia ella. Y eso sí que tiene su peligro. La violencia nunca debería ser algo excitante. El código PEGI (Pan European Game Information) está ahí para indicarte la edad recomendada.

4. Antes de sentarte a jugar, asegúrate de que tienes hechos tus deberes o las tareas domésticas. Verás que así jugarás con más libertad y disfrutarás más.

5. ¡Pon una alarma en tu vida! Márcate un tiempo de juego antes de conectarte. Por ejemplo, 45 minutos es un período razonable para disfrutar y que no te absorba el juego hasta el punto de que se te pase la tarde, o la noche, sin que te des cuenta. Si ese día puedes, te concedes otros 45 minutos. Pero así controlas tú.

6. Decide tu meta sin dejarte presionar por los demás jugadores. Por ejemplo, completar un nivel sin empezar el siguiente. No te dejes presionar por comentarios del tipo «¡No me dejes tirado justo ahora!» para seguir y seguir jugando.

7. Aplícate la ley Cenicienta: a partir de las 12 de la noche, incluso en fin de semana, totalmente prohibidos los videojuegos. Y al menos una hora antes de acostarte, desconéctate de las pantallas. Tu cerebro, tu estado anímico y la calidad de tu sueño te lo agradecerán.

8. Cuando juegues en línea, evita los insultos, las humillaciones o los comportamientos crueles con terceros. Y no participes en ningún tipo de maltrato o conducta poco respetuosa hacia otras personas.

9. Nunca renuncies a otros planes por quedarte jugando ante la pantalla. Es decir, siempre que tengas la posibilidad de salir a jugar a la calle con tus amigos, de ir al cine, de acompañar a tu madre a dar un paseo o de asistir a una fiesta de cumpleaños, adelante. Esta es una regla básica que te permitirá seguir conectado a la vida real.

10. ¿Te gustan tanto los videojuegos que en el futuro te gustaría dedicarte a su diseño o programación? Pues entonces aplícate con tus estudios, especialmente con las matemáticas y la física: las grandes empresas contratan a los más brillantes y responsables.

Escuela de familias

Tema del mes
Las otras consecuencias del covid-19

Etapa
Infantil, primaria y secundaria

El dato
La adicción a los videojuegos hace años que ha sido catalogada como un trastorno de la conducta por la Organización Mundial de la Salud

Errores que evitar
Permitir el uso de videojuegos dirigidos a mayores de 18 pensando que solo son juegos aunque incluyan contenidos violentos, xenófobos, machistas o de carácter sexual

Algunas claves
Es importante conocer los contenidos de los videojuegos favoritos de tu hijo, de su trama, del rol que suele adoptar y de sus compañeros de juego. Para conseguirlo lo mejor es ponerse a jugar con ellos

Para saber más
www.pantallasamigas.net

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