1. LA NOTICIA

La elecciones presidenciales en Estados Unidos serán el acontecimiento político más importante del mundo a lo largo del año 2016. Este proceso se produce obligatoriamente cada cuatro años y se desarrolla en una peripecia, que comenzó el 1 de febrero y no terminará hasta el 8 noviembre. El largo camino se divide en dos fases bien definidas y separadas. La primera consiste en la elección de un candidato único por cada partido, dura cuatro meses y termina con las Convenciones en las que se formalizan los nombramientos de los elegidos,  que en esta ocasión tendrán lugar desde el 18 al 21de julio, en Cleveland, Ohio, por parte del Partido Republicano y en Filadelfia, Pensilvania, desde el 25 al 28 de julio, por parte del  Partido Demócrata. La segunda fase comprende la campaña electoral de los candidatos y las elecciones, que se celebran a fecha fija “el primer martes después del primer lunes del mes de noviembre” y comienza el mismo día del final de las Convenciones para terminar el de la elección.

 

La Voz de Galicia, 28 de febrero de 2016

Estados Unidos gira la ruleta del supermartes

Demócratas y republicanos se la juegan el 1 de marzo al votar 14 estados

“Si hay algo que define irremisiblemente a un perdedor en Estados Unidos es no ganar su propio Estado. La historia está llena de candidatos presidenciales cuyo nombre ha pasado al cementerio de los políticos fracasados. Desde Mitt Romney, que perdió entre sus hermanos mormones de Utah, hasta George McGovern, incapaz de apuntarse la victoria en su Dakota del Sur. El propio Al Gore no habría tenido que ponerse en manos del Tribunal Supremo si hubiera ganado Tennessee. Por eso Ted Cruz sabe que si el martes no vence a Donald Trump en su estado de Texas, el Supermartes se convertirá en su Álamo personal. Así de alto está el listón para los candidatos presidenciales que aspiran a representar a su partido en las generales de noviembre. Hasta que lleguen, ese día es el más importante de la campaña electoral. Iowa repartió 26 delegados entre los republicanos. New Hampshire, 20. Carolina del Sur, 50. El Supermartes, 595. O sea, casi la mitad de los 1.236 que cualquiera de los cinco contendientes que quedan en pie necesitará para ganar la nominación del partido conservador.

Solo tres, sin embargo, tienen posibilidades reales de coronarse: Donald Trump, el líder; Ted Cruz, el ganador de Iowa, y Marco Rubio, que todavía no ha ganado ni un solo Estado pero sigue presentándose como la única alternativa al extremismo de sus dos rivales. Rubio es, por defecto, la opción preferida del establishment político. El último hombre en pie, después de que los votantes tumbaran a una larga ristra de favoritos como Jeb Bush, Chris Christie, Lindsey Graham, Scott Walker y así hasta los 17 que empezaron la carrera, sin que muchos lograran llegar siquiera a la línea de partida.

El senador de Florida tendrá su propio Álamo el día 15, lo que le da margen para demostrar este martes que puede ser la alternativa a la que aspira. De momento cuenta con el apoyo formal de 57 legisladores, más que todos sus rivales juntos. Nate Silver, el estadista que en el 2008 y el 2012 se convirtió en el hombre del año por la infalibilidad de sus pronósticos electorales, cree que los apoyos oficiales son el factor más fiable para predecir al nominado del partido, por lo que lleva minuciosamente la cuenta en su web www.fivethirtyeight.com. Ahí atribuye distinta puntuación a cada apoyo según sean diputados, senadores o gobernadores, siendo estos últimos los que más puntos valen. En su tabla de valores, Rubio tiene 150 puntos; Cruz, 34 y Trump 2, recién adquiridos. Si la diferencia parece abismal en el lado republicano, para qué hablar del demócrata: Hillary Clinton tiene 473 puntos en su tabla, frente a los 3 de Bernie Sanders.

Clinton y Sanders explotan sus caladeros

Los dos aspirantes demócratas también se juegan la partida más importante, pero mientras Hillary Clinton aspira a reafirmar su liderazgo en al menos media docena de territorios sureños donde aún se la conoce como la ex primera dama de Arkansas, Bernie Sanders espera mantenerse en pie y dar alguna sorpresa. El senador independiente no tendrá problemas para ganar Vermont, al que representa, y puede que le haga sombra en el cercano Massachusetts, donde si alguien es realeza, a falta de los Kennedy, es un Clinton. Cree que también puede alzarse con dos estados progresistas como Colorado, segundo en legalizar la marihuana para uso recreativo, y Minnesota, donde el formato de caucus le es más favorable.

Y de todos los sureños que puede perder, es en Oklahoma donde piensa dar la batalla. Una tierra tan ajena que el miércoles aprovechó su visita para hacer turismo y cenar con su esposa y rendir sus respetos al pionero de la música folk comprometida, Woody Guthrie. «Sus canciones hablaban de la realidad de la clase trabajadora y es increíble cómo su música aún vive en este país y en el resto del mundo», dijo después ante 7.000 jóvenes que probablemente nunca habían oído hablar del autor de This Land is Your Land. Seguro que más de uno atribuía la canción a Springsteen.

Muchos de los que lo escuchaban no podrán votar porque aún son menores de edad, pero la cola para entrar al recinto se alargaba durante más de un kilómetro y medio, según el diario Tulsa World. Nadie interrumpió su discurso con pancartas como el mes pasado. El multimillonario detesta profundamente a los que protestan en sus mítines y esta semana descargó toda su furia en Las Vegas mientras la seguridad se llevaba a uno de ellos. «Me dan ganas de meterle un puñetazo en la cara», espetó. «¿Sabéis lo que odio? Que este tipo que nos interrumpe se vaya de rositas, me revuelve el estómago. Me encantan los viejos tiempos, ¿sabéis lo que les hacían a tipos como él cuando venían a un lugar como este? Se los llevaban en camilla».

Los afroamericanos

Sanders también lanza puñetazos al aire, pero van contra empresas como Wal-Mart, que emplea a uno de cada 114 habitantes de Oklahoma con sueldos de miseria que los obligan a vivir de la beneficencia y acaban mermando las arcas del Estado. Si ese mensaje encuentra más eco en Oklahoma y Minnesota que en Arkansas o Tennessee es porque la población afroamericana de estos dos últimos dobla y triplica la de los primeros.

Sanders no logra hacer mella en el apoyo que recibe Clinton de los afroamericanos, tras erigirse astutamente en la sucesora del primer presidente negro de la historia. La ex secretaria de Estado de Obama puede haber disipado el pánico que cundió en su campaña tras la aplastante derrota de New Hampshire, pero no se ha librado del socialista que la orilla hacia la izquierda. Sanders no piensa tirar la toalla, ni antes ni después del Supermartes, y promete que «cuando los demócratas se reúnan en julio en (la convención de) Filadelfia vamos a ver el resultado de una de las más grandes sorpresas en la historia política de Estados Unidos».

La noticia en La Voz

 

La Voz de Galicia, 3 de marzo

El supermartes catapulta a Clinton y a Trump hacia la nominación

Crece la alarma entre los republicanos y varios donantes recaudan fondos para una campaña contra el magnate

El republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton lograron una victoria rotunda el supermartes, al ganar en siete de los once estados en disputa. Los dos se catapultan hacia la nominación, pero con una enorme diferencia. Mientras el triunfo de Clinton ha servido para tranquilizar a su partido, el de Trump ha hecho sonar todas las alarmas en la formación conservadora.

«Soy un unificador», dijo el magnate al celebrar su victoria. Era su respuesta a la creciente preocupación de los republicanos ante la posibilidad de que el triunfo del showman acabe provocando una fractura en sus filas. La sensación que daba el partido del elefante era de absoluta derrota. El neoyorquino había vencido y con ello, la formación o, como mínimo, la mayoría de sus dirigentes, creen haber perdido.

A pesar del resultado, Trump no tiene asegurada todavía la nominación aunque esta es casi inevitable. Pero ese casi, esa pequeña posibilidad que todavía queda de que no la consiga es lo que ha impulsado en las últimas horas varios planes para intentar impedirlo. Ted Cruz hizo un llamamiento a sus compañeros «que aún no han ganado un estado» para que se aparten de las primarias y le apoyen. El de Texas cree que de esa forma podría derrotar al magnate. Pero eso es imposible si no cuenta con los votos que se está llevando Marco Rubio y este ya ha dejado claro que no abandona.

Mientras se celebraban las primarias, algunos donantes del partido, entre los que estaba el financiero Paul Singer, organizaron una reunión para recaudar fondos con los que sufragar una campaña anti Trump. Pero también comienza a cundir el miedo a que demasiada presión contra el multimillonario acelere lo que ya muchos ven como una inevitable ruptura del partido.

Blancos y sin estudios

Trump obtiene la mayoría de sus votos de los estadounidenses blancos y sin estudios superiores. Pero no logra llegar a las mujeres, las minorías y la clase media. El problema para los republicanos es que no contar con esos votos significa dar a los demócratas la victoria en noviembre. Las encuestas así lo reflejan. Si las elecciones se celebraran ahora, cualquiera de los dos aspirantes demócratas derrotarían ampliamente al magnate.

Ese panorama que espanta a los republicanos es una buena noticia para la otra protagonista del supermartes, Hillary Clinton. Logró el voto del 80 % de los negros en los estados del sur y de más del 66 % de los hispanos de Texas, además de seis de cada diez votos blancos en la mayoría de los estados. Con ello demostró que su candidatura tiene una enorme solidez de cara a las presidenciales y aunque tampoco tiene aún asegurada la nominación, también en su caso parece inevitable. En el 2008 cuando se dio un panorama similar, Barack Obama fue el vencedor del supermartes pero por un margen mucho menor que el conseguido por Clinton este año. Y aun así, el hoy presidente fue imparable a partir de entonces.

La cita del día 15, el punto de inflexión

El calendario electoral tendrá el próximo día 15 de marzo un punto de inflexión para los republicanos. Ese día se celebran primarias en Florida, Ohio, Illinois, Misuri y Carolina del Norte. Los dos primeros estados son fundamentales.

De acuerdo con el reglamento republicano, en Florida y Ohio se aplicará el sistema de winner-take-all, es decir, el ganador se lleva todos los delegados en juego para la convención nacional. Hasta ahora, las votaciones han estado regidas por el reparto proporcional. Cambian los métodos y cambian también los favoritos, ya que a priori son estados desfavorables a Trump. Sin una clara victoria en su Florida natal, la suerte de Marco Rubio estará echada. Ohio tiene un valor histórico y sentimental, ya que la historia muestra que nunca un candidato republicano llegó a la Casa Blanca sin haber ganado las primarias en ese estado. Los dos estados suman un total de 165 delegados.

 

Así van los grandes rivales de los favoritos

La resurrección de Ted Cruz

Ted Cruz consiguió resucitar sus opciones de ser la alternativa al magnate, pese a un período en que todos lo ponían en duda. El senador ultraconservador venció en su estado, Texas, y también en Oklahoma, Alaska y Iowa. «No le he ganado una vez, le he ganado dos y tres veces», dijo la noche del martes en referencia a Donald Trump y antes de conocer los datos victoriosos de Alaska.

Como sucedió cuando comenzaron las primarias, otra vez parece que si hay alguna alternativa al magnate sería la de Cruz. Pero, como entonces, la figura del texano provoca una enorme preocupación al establishment de su formación política. Su pertenencia al Tea Party, sus enfrentamientos con la dirección del partido en su labor como senador y su extremismo alarman a una buena parte de la dirección republicana. Aunque eso podría cambiar en los próximos días si la opción del texano es la única vía posible para parar a Trump.

Una prueba de ello la dio ya el martes Lindsey Graham, que se retiró de las primarias hace unas semanas: «Ted Cruz no es mi favorito de ninguna manera pero puede estar en una posición que haga que tengamos que unirnos a su alrededor como única forma de detener a Donald Trump», dijo en una entrevista.

Marco Rubio se hunde

Marco Rubio ganó en Minnesota. Una sola victoria que no sirve para dulcificar el desastre de su supermartes. El senador de Florida quedó el tercero en ocho de los once estados, y en varios de ellos ni siquiera llegó al 20 % de los votos imprescindible para lograr algún delegado.

A pesar de eso, tanto él como su campaña reaccionaron con optimismo. Pretende continuar en las primarias hasta el final porque confía en una convención del partido abierta. Rubio cree que ante el elevado número de candidatos podría darse el caso de que ninguno llegara a esa cita de julio con los 1.237 votos necesarios. Eso supondría que cualquiera podría resultar elegido.

El optimismo que muestra Marco Rubio no es compartido por la mayoría de su partido. Importantes figuras republicanas habían estado advirtiendo los días previos que el senador no tenía entidad suficiente para derrotar a Donald Trump. Ni siquiera el apoyo de algunos importantes pesos pesados de la dirección conservadora ha logrado atraer votos para él. Y ahora además, se enfrenta a un Ted Cruz crecido tras sus tres victorias del martes. Pero Rubio confía ciegamente en el 15 de marzo cuando se votará en Florida aunque parece que ni siquiera arrasar allí puede servirle ya de mucho.

Sanders resiste, pero sin opciones

«Hemos recorrido un largo camino en diez meses», aseguró Bernie Sanders en Vermont en la noche del supermartes. Acababa de saber que había vencido en cuatro estados. Su resultado es bueno aunque no suficiente para pensar que tiene alguna posibilidad de vencer a Hillary Clinton. A pesar de ello, aseguró que pretende continuar en la carrera y disputar a la exsecretaria de Estado cada voto.

Pero como él mismo reconoció lo que ha hecho en estos meses ha sido espectacular. Cuando comenzó era prácticamente un desconocido fuera de su estado y se enfrentaba a una de las personas más populares en su país. Lo logrado por el senador tiene algunos paralelismos con lo conseguido por Trump entre los republicanos porque también el de Vermont ha sabido atraer el voto de los descontentos, de esos cientos de miles de personas que están enfadados con los políticos tradicionales y su forma de hacer las cosas. Aunque a diferencia del magnate, Sanders ha hecho una campaña amable y positiva.

Otra de las cosas que ha logrado en estos diez meses es situar a Clinton más a la izquierda. Si la exsecretaria de Estado comenzó su campaña como moderada se ha visto obligada a desplazarse en el espectro ideológico para combatir a su oponente.

La noticia en La Voz de Galicia

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