Carlos Ocampo

Hace algo más de un mes no nos pasó desapercibida la noticia de que un conocido atracador francés acababa de ser condenado a 14 años de cárcel, pero no por ejercer su oficio, sino por volver a escaparse de la prisión. Estos 14 años se suman a otras condenas, de modo que Rédoine Faïd tendrá 88 años de edad cuando le dejen salir en libertad, en el 2060. Otra cosa será los que tenga cuando salga, si es que logra huir otra vez, porque ya sería la tercera. Si lo piensa bien, igual no le compensa, pues la última vez se escapó un 1 de julio y el 3 de octubre ya lo habían vuelto a capturar, y la anterior solo disfrutó de la libertad durante seis semanas, aunque si lo intenta será, lógicamente, con la esperanza de que no lo vuelvan a pillar.

Mientras aguardamos que nos lleguen más noticias de Faïd, viajamos atrás en el tiempo cinco años, para leer la noticia titulada «Espectacular fuga en helicóptero de uno de los presos más peligrosos de Francia» (La Voz, 2 de julio del 2018). Una noticia que, más que una crónica, parece el guion de una película de acción: «Ayer por la mañana, un helicóptero robado aterrizó en el patio de la prisión de Réau, a 50 kilómetros al sur de París. En su interior iban un piloto secuestrado y dos hombres armados con una misión: sacar de la cárcel a Rédoine Faïd, considerado uno de los presos más peligrosos de Francia».

La noticia continúa contando quién es el protagonista: «El gánster, de 46 años, cumplía una pena de 25 años de prisión por un intento de robo durante el cual asesinó a la policía municipal Aurélie Fouquet, y otra sentencia que le supone diez años por otra evasión en el 2013». Por eso estaba considerado un preso peligroso. Ese homicidio lo había cometido en Villiers-sur-Marne, una población satélite de París, en el 2010. En el 2009 había obtenido la libertad condicional tras diez años de cárcel porque se consideró que se había rehabilitado.

Antes de seguir con el relato, volvemos a su primera fuga, cinco años antes: «En el 2013, Faïd tomó a cuatro guardias como rehenes y se armó de explosivos para volar las puertas de la cárcel de Lille-Sequedin». Entonces la huida duró seis semanas. Habrá que estar atentos a las noticias que lleguen de Francia en el 2028, dentro de otros cinco años.

Más detalles

Y seguimos con más detalles de aquel 1 de julio: «A media mañana, pocos minutos antes del mediodía, un helicóptero tripulado por tres personas armadas con rifles de asalto Kalashnikov y cócteles molotov aterrizó en el patio del penal de Réau, en el departamento de Seine et Marne, en el sureste de la capital. Sin disparar un solo tiro, los asaltantes ayudaron a Rédoine Faïd a subir a la aeronave y salir del recinto penitenciario» (3 de julio). «Una vez que aterrizó, el comando utilizó gas lacrimógeno para abrirse paso hasta la sala de visitas, donde Faïd se encontraba con un hermano suyo, que fue arrestado después de la espectacular fuga», publicaba La Voz recogiendo las declaraciones de la dirección de la cárcel, y continuaba: «La fuga duró apenas unos minutos y no hubo ni toma de rehenes ni heridos».

La crónica añadía que durante la huida «aterrizaron a unos cincuenta kilómetros al norte [de la cárcel] y quemaron parcialmente la aeronave […], utilizaron una furgoneta blanca primero y un Renault Mégane después, que también aparecieron calcinados para evitar dejar pruebas».

Poco duró la aventura, pues el 4 de octubre, tres meses después, fue apresado el que llamaron el Lute francés —el Lute (Salamanca, 1942) es un conocido bandido español famoso también por su habilidad para fugarse de las cárceles. Estad atentos, que pronto hablaremos de él en esta Hemeroteca—. Lo arrestaron en un piso de «la ciudad de Creil, donde nació» y, tras hacerlo público, dimitió Gérard Collomb, el ministro del Interior.

Su dimisión se debió a que la fuga de Faïd había supuesto un escándalo en su país, sobre todo porque no vino sola. Ni un mes pasó cuando se escaparon otros dos presos de una cárcel de Francia: «Dos hombres que cumplían condenas de más de cinco años por robo conseguían escapar, a pie, a través del tejado, de un centro penitenciario en Colmar», que está en pleno centro de esta ciudad del nordeste de Francia (31/7/2018).

Para colmo, la noticia coincidía con una intervención de la ministra de Justicia, Nicole Belloubet, defendiendo la eficacia de su gestión.

Para saber más

Los suscriptores pueden acceder a la Hemeroteca de La Voz. Un consejo: para tener éxito en la búsqueda, utiliza los cuadros que permiten acotar las fechas.

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