Antonio Sandoval
Falta mucho para que los árboles caducifolios se llenen de hojas. Es, por tanto, un momento ideal para estudiar su arquitectura. Camino de tu centro escolar, o desde las ventanas de tu casa o de tu aula, si es que tienes la suerte de que se asomen a un parque urbano o a un bosque, observa sus siluetas. ¡Anímate a dibujar alguna de ellas!
Y comprueba, de paso, si entre algunas de esas copas todavía peladas hay algo parecido a una esfera de ramitas solo algo mayor que un balón de baloncesto… ¡Es un nido de urraca! Si ha aguantado bien las inclemencias, es posible que sus propietarios, el macho y la hembra, se hayan puesto ya a trabajar en su mantenimiento. Para algunas personas, las urracas no están entre sus aves preferidas. Para otras, son criaturas de lo más fascinantes.
Entre quienes más tiempo se pasan observando su comportamiento están, por ejemplo, los estudiosos de la inteligencia animal. Gracias a ello se han descubierto cosas increíbles: que estas aves disfrutan de una más que notable capacidad de comunicación, que tienen una memoria excelente, que saben usar algunas herramientas o que se reconocen a sí mismas en un espejo, es decir, que al verse reflejadas en él no creen estar viendo otra urraca. ¡Es algo que hacen unos pocos animales! Entre ellos nosotros, los elefantes, los chimpancés o los delfines. Otro de los hallazgos es que exhiben su luto cuando se les muere un pariente…

La construcción del nido
Cuando llegue la primavera, en el centro de esa casi esférica estructura de ramas habrá un cuenco de barro o de tierra. Y sobre él, una mullida alfombra de hierba seca. El resultado es parecido a un piso en las alturas. Pero sin vistas. Porque para entonces las hojas ya habrán comenzado a brotar a su alrededor. Lo cual, por otro lado, evitará el exceso de calor, de lluvia… Y de curiosos. La pareja de urracas, que se mantiene unida para toda la vida, incubará allí entre cinco y siete huevos. En junio ciudades y campos se alegrarán con las correrías de los pollos, colicortos, ruidosos y muy atentos a cuanto sucede a su alrededor.
Ahí va un reto artístico: busca el nombre del famosísimo pintor impresionista francés que creó un cuadro titulado La urraca (La pie, en su lengua), en el que una de estas aves aparece en un paisaje nevado. Y ahí va otro, este relacionado con los cómics: ¿en qué aventura de Tintín aparece una urraca que roba una joya de una célebre cantante de ópera cuyo nombre de pila es Bianca?

Unas plumas muy especiales

«Non hai pega sen mancha negra», reza el refranero popular. Si te acercas a una urraca un día de sol, verás cómo de sus plumas negras surgen sorprendentes irisaciones azules y verdes. Te animamos a investigar qué es exactamente lo que produce esos brillos. Y para saber más cosas sobre este interesante pájaro puedes consultar la Enciclopedia de los Vertebrados Ibéricos, en la que puedes encontrar un montón de información sobre las urracas; pero también sobre otros animales que te causen especial curiosidad.

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