Es verdad que la mayor parte del agua que forma las nubes procede del mar. Sin embargo, cuando al agua se evapora la sal queda donde estaba, pues el calor que recibe no es capaz de convertir la sal en vapor y hacerla ascender a la atmósfera. Recuerda en verano cuando te bañas en el mar; si te dejas secar al sol, la piel te queda áspera, como si tuviera una capa de polvillo blanquecino. Es la sal marina que se quedó pegada a tu cuerpo tras la evaporación del agua. Si quieres observar este fenómeno natural sólo necesitas disolver un poco de sal en un vaso de agua y dejarlo en un lugar donde haga calor mientras lo vas observando cada cierto tiempo. Cuando se evapore el agua verás que la sal permanece en el fondo del vaso.

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