Fernando Pariente.

En el mes de junio de 1981 empezaron a ser frecuentes en el área de San Francisco los casos de una infección de neumonía que hasta entonces solo se daba en niños recién nacidos con el sistema de defensas muy deprimido o en adultos con el mismo problema. Lo extraño de la situación hizo que se informara al Centre for Desease Control, que realizó un seguimiento de la población afectada. Todos pertenecían al grupo de varones de la comunidad homosexual del área de San Francisco. Se comprobó que también se producía entre ellos la proliferación de cáncer de Kaposi y una disminución considerable en el torrente sanguíneo de los linfocitos T4 que aseguran la inmunidad celular y nos protegen de las infecciones. Así se descubrió la amenaza más grave para la salud de la humanidad, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, sida. Pronto se constató que los homosexuales no eran los únicos afectados. También se contagiaban heterosexuales, o los drogodependientes que compartían jeringuillas, o los hemofílicos y otras personas que habían recibido transfusiones sanguíneas.

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