Félix Rodríguez de la Fuente irrumpió en el mundo de la fama cuando el gobierno español le encargó la captura y el amaestramiento de dos halcones peregrinos que quería regalar al rey Saus de Arabia. De la mano de la cetrería entró en Televisión Española y, una vez dentro, sus extraordinarias cualidades para la divulgación de los más recónditos secretos de la vida de los animales le abrieron el camino para convertirse en protagonista de numerosos programas que se emitieron por las televisiones de todo el mundo, pero especialmente las de los países de habla española. En marzo de 1980, Félix, con todo el equipo de rodaje del programa El hombre y la Tierra, se desplazó a Alaska para rodar la principal carrera de trineos del mundo. La filmación incluía tomas aéreas y el equipo se embarcó en dos pequeñas avionetas para poder seguir con exactitud las peripecias de los perros. La avioneta en la que viajaban Félix, un cámara de televisión y su ayudante, perdió uno de los patines y se desequilibró. El piloto no pudo dominar el aparato a causa de la baja altura a la que volaban y se estrelló causando la muerte de todos sus ocupantes.

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