3. CONTENIDOS

– El miedo a las enfermedades contagiosas no es nuevo en la historia de la humanidad. La rabia, la viruela, la peste e incluso la gripe han causado numerosas muertes en el pasado, manifestándose con una temible virulencia. Un ejemplo es la epidemia de gripe de 1918, que causó en un solo año entre 50 y 100 millones de fallecimientos.

Existen muchos tipos de agentes infecciosos, lo que condiciona la forma de combatir las enfermedades que causan. Los virus son responsables de una buena parte de estas enfermedades y, en muchas ocasiones, aún representan campos totalmente desconocidos. El virus de Marburgo, por ejemplo, causa brotes epidémicos cuya tasa de mortalidad puede ser parecida a la del ébola.

Algunas cuestiones importantes para conocer y valorar las enfermedades infecciosas que puedan provocar epidemias están relacionadas con las formas de contagio, con los reservorios naturales de los agentes infecciosos, la incubación o la mortalidad asociada al sufrimiento de la enfermedad.

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