CARLOS OCAMPO

La isla de Irlanda está dividida políticamente en la República de Irlanda (en irlandés, Éire) e Irlanda del Norte. Cuando hablamos de Irlanda a secas (piensa, si quieres, en la selección de fútbol), solemos referirnos a la primera, que es un Estado independiente desde 1921. Pertenece a la Unión Europea desde 1973. Dublín es la capital de esta república parlamentaria con un presidente, que ejerce de jefe de Estado, y un jefe del Gobierno, el Taoiseach, nombrado por la Cámara Baja del Parlamento, la Dáil Éireann.

La provincia histórica del Úlster tenía nueve condados, tres de los cuales (Cavan, Donegal y Monaghan) pertenecen a la República de Irlanda, mientras que Antrim, Armagh, Down, Fermanagh, Derry y Tyrone conforman la nación de Irlanda del Norte, una de las cuatro que, con Escocia, Gales e Inglaterra, constituyen el Reino Unido. Su jefe de Estado es el monarca británico (hoy, Isabel II) y la soberanía reside en el Parlamento y el Gobierno del Reino Unido. Sin embargo, los norirlandeses disponen de autonomía, con su propia Asamblea y su propio Gobierno, algo similar a Galicia, que tiene su Parlamento y su Xunta, pero también tiene el Gobierno de España por encima.

En Irlanda del Norte los protestantes suponían una gran mayoría (casi dos de cada tres) y los católicos una gran minoría (más de un tercio de la población, aunque hoy son proporcionalmente muchos más). Desde que se creó la república, en Irlanda del Norte se mantuvo un conflicto a causa de esta división, porque los republicanos norirlandeses (católicos) consideraban que iba en contra de la opinión mayoritaria del pueblo irlandés (entendiendo por tal a toda la isla) y no era legítima, puesto que se había trazado para favorecer a los unionistas (los partidarios de seguir unidos al Reino Unido, es decir, la mayoría protestante del norte). El conflicto se agravó a partir de 1968. El Ejército Republicano Irlandés (o IRA, del inglés Irish Republican Army) es un grupo armado (esta expresión es un eufemismo) que defiende que la isla entera sea un Estado independiente y mantuvo desde este año una actividad terrorista que fue contestada, también con terrorismo, por la unionista Ulster Volunteer Force (UVF, fundada en 1966) y la Ulster Defence Association (UDA, 1971).

Los intentos de poner fin al conflicto se sucedieron desde 1980, aunque no empezaron a cuajar hasta que en septiembre de 1994 el IRA anunció una tregua indefinida, que, sin embargo, se vio rota en febrero de 1996 porque no se aceptó que el Sinn Féin (un partido político fundado en 1905 y con presencia en las dos Irlandas), participara en los diálogos de paz.

Giro de Tony Blair

Desde entonces, los titulares de los periódicos son continuas, casi semanales, referencias a ofertas de diálogo rotas por atentados. Hasta hace justo 25 años, cuando el IRA ofreció una nueva tregua. La víspera, La Voz recogía en un titular: «Tony Blair da un giro radical sobre el Úlster y permite los contactos con el Sinn Féin». Y el 18 de mayo de 1997: «El Sinn Féin acepta la oferta de diálogo lanzada por Blair». Era una noticia con más optimismo que esperanza. «El Sinn Féin aceptó ayer [sábado] la oferta de diálogo lanzada el viernes por el primer ministro británico, Tony Blair, durante su viaje al Úlster», contaba. Y explicaba que «el brazo político del IRA» por fin había mantenido «los primeros contactos con representantes de Londres y […] con el Gobierno de Irlanda».

La entrada del Sinn Féin en el diálogo permitió llegar, un año después, al Acuerdo de Viernes Santo

Sin embargo, el entonces líder del Sinn Féin, Gerry Adams, aclaraba que no tenía capacidad ni autoridad para negociar el fin inmediato del terrorismo del IRA, que tardaría aún algunos años en llegar. Además, Adams calificó el mencionado discurso de Blair de «prounionista», cuando ellos, los republicanos, lo que quieren es «ver el final de la unión [del Úlster con Gran Bretaña]».

Aun así, fructificaron menos de un año después en el acuerdo que se llamaría de Viernes Santo. El 12 de abril de 1998, La Voz daba la noticia de que dicho acuerdo sentaba «las bases de la nueva Administración autonómica del Úlster», puesto que restituiría la autonomía de Irlanda del Norte, que llevaba suspendida desde 1972.

El 8 de mayo de este año 2022, el Sinn Féin ganó por primera vez las elecciones, pero el Partido Democrático Unionista (DUP) impedirá que gobierne. El sistema impone que haya un ministro principal y un vice ministro principal de distintos partidos, además de un reparto proporcional de los ministerios, así que si el DUP no propone a nadie para el cargo de vice primer ministro, tendrá bloqueada la Asamblea. La finalidad de este bloqueo es forzar al primer ministro británico, Boris Johnson, a renegociar el Protocolo de Irlanda que firmó con la UE al hacer efectivo el brexit, un protocolo que nunca convenció a los unionistas.

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