ANTONIO SANDOVAL 

El pájaro de la foto es un incansable defensor de su territorio. En cuanto descubre que un individuo de su misma especie se ha colado en él, vuela a expulsarlo de allí sin el menor miramiento.

¿Te suena haberlo visto alguna vez? Si no es así, quizá debas fijarte mejor a partir de ahora en las zonas altas de tu centro escolar y de sus alrededores.

Es un colirrojo tizón. En Galicia lo llamamos rabirrubio, por ese color tan llamativo de su cola. Es bien bonito, ¿verdad? Pues resulta que es una de las aves más comunes en nuestros pueblos y ciudades. De hecho, infinidad de machos como ese de la fotografía están convencidos de ser los propietarios de más de un tejado o azotea a lo largo y ancho de nuestras cuatro provincias.

Es una de las aves más fáciles de ver en toda España: se ha calculado que viven aquí en torno a 1.642.582 ejemplares. Sus poblaciones más numerosas están, por cierto, en el noroeste peninsular. En toda Europa se calcula que hay entre 13,1 y 21,3 millones de ejemplares.

¿Tienes idea de cómo se hacen estos cálculos? Si tú y tu clase tuvieseis que poner en marcha un censo de las diferentes especies de aves de vuestro pueblo o ciudad, ¿por dónde empezaríais?

Machos y hembras

Las hembras son de colores mucho más discretos, de plumaje gris oscuro, pero con la cola igual de vistosa. Para intentar encontrar a los machos, igual te ayuda aprender a identificar su canto, muy fácil de reconocer. Comienza con unos silbidos breves, continúa con una repetición de notas, sigue con un carraspeo y termina con una rápida mezcla de sonidos. Es una de las maneras de anunciar que esas alturas desde las que eleva su voz son suyas. Investiga si existen páginas web donde consultar este tipo de archivos sonoros, para que te sea más fácil reconocerlo.

Ya de paso, busca información acerca de por qué los colirrojos tizones se han adaptado tan bien a nuestros edificios, pueblos y barrios, incluso en el corazón de las ciudades más grandes. Antes de ponerte a ello, ¿tienes alguna hipótesis? Por supuesto, también aparecen en zonas naturales: ¿se te ocurre en qué tipo de paisajes?

La soledad que buscan los colirrojos tizones en sus tejados es un poco especial: están a la vez solos en su territorio de tejas, antenas y cornisas, pero rodeados de otros como ellos que, si aparece algún insecto que echarse al pico, no dudarán en internarse en su propiedad. La consecuencia es que persecuciones, escaramuzas, peloteras y demás cacaos son parte de su rutina diaria.

¿Cuál crees que puede ser el motivo de ese comportamiento? ¿Por qué la evolución ha propiciado que unas especies de aves prefieran vivir en bandadas grandes o pequeñas y que otras se distingan por una vida en la mayor de las soledades, excepto cuando toca tener familia?

Ya de paso, ¿cómo describirías a nuestra propia especie, sobre todo como individualista o todo lo contrario? Y tú ¿eres a veces un poco como este pájaro o para nada?

Si terminas por descubrir que efectivamente hay un colirrojo tizón propietario de los tejados de tu centro escolar, o de tu barrio, dedica algún tiempo a estudiar sus costumbres. Por ejemplo, ¿cuáles son sus posaderos favoritos para vigilar que nadie se cuele en su territorio? ¿Cada cuánto se pelea con sus vecinos por motivos fronterizos? ¿Dónde encuentra su alimento?

■ Para saber más. Descubre más acerca del colirrojo tizón en la web de SEO/BirdLife. 

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