Fernando Pariente.

El escritor portugués José Saramago recibió en 1998 la noticia de que le había sido concedido el Premio Nobel de Literatura. Era el primer portugués que lo conseguía, y la noticia fue recibida con parecida alegría en las dos naciones ibéricas: la suya propia y España. En Portugal, porque esas eran sus raíces y su esencia. Y en España, porque era su casa y su tierra de adopción desde que en 1991 había fijado su residencia en la isla de Lanzarote después de casarse con la periodista sevillana Pilar del Río. El caso de Saramago es un caso curioso de vocación literaria intermitente y bastante tardía.

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