3. CONTENIDOS

3.1. En sus marcas, listos,¡Bang!

En una carrera de velocidad, los corredores se colocan en la línea de salida minutos antes de empezar la carrera. El juez dice «¡En sus marcas!» Los atletas se colocan apoyando los dedos delante de la línea de salida y los pies en los tacos.

Tras el «¡Listos!» del juez, los atletas saben que el siguiente sonido que oirán es el disparo, que marca el inicio de la carrera. Los corredores quieren salir lo antes posible, así que cualquier ruido proveniente del público o de otro lugar les puede distraer y hacer salir antes de que suene el disparo.

Siempre hay una fracción de segundo desde que se produce el sonido hasta que llega al oído, después al cerebro, se identifica, y se envía un mensaje a los músculos para ponerlos en marcha. Es el tiempo de reacción que el atleta necesita para empezar a correr. Habitualmente una persona tarda 0,15 segundos en reaccionar al disparo. La reacción de un atleta es más rápida; sólo una décima de segundo. Por eso, si un atleta tarda menos de una décima de segundo en reaccionar, su salida no será válida. Habrá empezado a correr antes de que su cerebro haya tenido tiempo de reaccionar al disparo del juez de salida.

Cuando el juez dispara desde un extremo de la pista, el corredor más cercano lo oye una fracción de segundo antes que el que está más lejos. El sonido necesita su tiempo para desplazarse por el aire y llegar a nuestro oído. Una forma de evitarlo es que haya un altavoz detrás de cada corredor, para que todos oigan el disparo a la vez.

3.2. El curioso caso del tenis de mesa

Vayamos a uno de los deportes más rápidos del mundo, el tenis de mesa. La pelota llega a alcanzar una velocidad de casi 100 kilómetros por hora. Pero aún si consideramos que la pelota se mueve sólo a 40 kilómetros por hora, tardará un cuarto de segundo en atravesar la mesa. Y esto es aproximadamente el límite de la capacidad de tiempo de reacción del jugador. Velocidades de la bola de 50, 60 o 70 kilómetros por hora son extraordinariamente rápidas si tenemos en cuenta la corta longitud de una mesa de ping pong. No estamos hablando de una pista de tenis con más espacio para que el jugador pueda reaccionar.

Todo indica que el jugador no puede estar viendo todos los detalles, ya que no hay tiempo suficiente para que toda la información llegue a su cerebro. Así que parece que el cerebro se queda sólo con la información esencial, eliminando el resto de la información visual que entra por sus ojos, interpreta la escena y toma una rapidísima decisión de cómo colocar la raqueta. Esto explica por qué algunos jugadores se colocan lejos de la mesa, ganando tiempo para reaccionar, mientras que los que juegan más cerca necesitan reflejos muy rápidos.

En estos videos puedes comparar distintos estilos de juego de algunos de los mejores jugadores de tenis de mesa del mundo. Comprueba cómo se alejan o se acercan de la mesa según su forma de jugar.

Video 1

Video 2

3.3. Fracción de segundo

Muchos deportes dependen de las reacciones rápidas. Cuando un jugador de tenis devuelve un fortísimo servicio, la bola se desplaza a más de 160 kilómetros por hora. Su oponente tiene menos de un tercio de segundo para estimar la velocidad y la dirección de la bola, moverse hacia la posición adecuada, observar el rebote y el giro de la bola y colocar la raqueta para el golpe de vuelta. Cuanto más practicas estas respuestas rápidas, más rápido y suavemente tu cerebro, tus nervios y tus músculos podrán hacerlo.

3.4. A 360 por hora

Cada reacción sigue el mismo proceso básico. Una parte sensorial de tu cuerpo, como los ojos, el oído o la piel, detecta el estímulo. Entonces envías señales a través de tus nervios sensoriales hasta el cerebro a una velocidad de 100 metros por segundo, o lo que es lo mismo, ¡360 kilómetros por hora! Tu cerebro se hace consciente de la situación, toma una decisión y responde, enviando una señal través de los nervios motores a tus músculos y diciéndoles como responder.

En ocasiones reaccionar con rapidez es vital; es el caso de actividades que pueden entrañar riesgo en un momento dado, como conducir. A 90 kilómetros por hora, si aparece un obstáculo a 50 metros de distancia, un conductor tiene menos de 2 segundos para verlo, evaluar la situación, decidir qué va a hacer y entrar en acción.

En una carrera a 320 kilómetros por hora un coche se desplaza casi a 90 metros por segundo, casi lo mismo que tarda una señal en llegar a nuestro cerebro. La seguridad del conductor depende en buena medida de que sus reacciones sean extremadamente rápidas.

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