JOSÉ MANUEL PAN

Lo primero que llama la atención al hablar de las carreteras son las cifras. En España hay 165.000 kilómetros para compartir por coches, camiones, autobuses, tractores, bicicletas, motos o patinetes. Es una red muy extensa que enlaza ciudades y pueblos, que serpentea los obstáculos del territorio, que salva montañas con grandes viaductos o que directamente las atraviesa mediante largos túneles. Hay carreteras de todo tipo, anchas, estrechas, de un carril, de dos, de tres, con arcén, sin arcén, con y sin mediana física de separación. Por eso, como podéis imaginar, la red viaria tiene que clasificarse por categorías y por sus niveles de servicio para poder ser gestionada por sus titulares. Porque las carreteras tienen dueños, que son los que se encargan de su construcción y de su mantenimiento. Son el Estado, las comunidades autónomas (en el caso de Galicia, la Xunta), las diputaciones y los ayuntamientos. En función de todo eso, cada carretera tiene una categoría y una denominación. Vamos a conocerlas un poco más.

Autopistas

AP-9, AP-53. Así se denominan las autopistas (A de autopista y P de peaje) en España. Son carreteras consideradas de altas prestaciones. La mayoría son de peaje y cada usuario tiene que pagarle a una empresa concesionaria cada vez que la usa. A cambio, la autopista ofrece unas condiciones de mayor seguridad, con dos o más carriles en cada sentido, separados por medianas físicas. Tampoco hay cruces, con lo que la posibilidad de colisión en este tipo de vías se reduce. Están identificadas con señales de fondo azul. En el caso de Galicia también son de peaje las autopistas de la Xunta, como por ejemplo la AG-55, que une A Coruña con Carballo.

Autovías

A-6, A-52. Son similares a las autopistas, pero en las autovías no se cobra peaje, y solo se diferencian porque el acceso desde propiedades colindantes esta limitado, mientras que en las primeras ese acceso no existe. En ambas vías se puede circular a velocidades de hasta 120 kilómetros por hora y por ellas no pueden circular ni peatones ni animales.

Vías para automóviles

VG y CG. Como las autopistas y las autovías, están reservadas para la circulación exclusiva de automóviles y no tienen cruces al mismo nivel con otras carreteras, pero en principio tienen una sola calzada, aunque pueden tener tramos que estén desdoblados. En Galicia esas carreteras se identifican como vías galegas (VG) y corredores (CG).

Vías convencionales

N-6, AC-550. Son las carreteras más numerosas. Las hay nacionales (N y un número), autonómicas y provinciales. Si son autonómicas, se señalizan con las letras AC y un número de 3 cifras, en la provincia de A Coruña; LU, en la de Lugo; OU en la de Ourense, y PO, en la de Pontevedra. Son las vías que encontramos con más frecuencia y su característica es que son de un solo carril por cada sentido y sus calzadas no están separadas por ninguna mediana física. En algunos tramos puede haber dos carriles por sentido para permitir el adelantamiento. Si la vía es provincial, el número es de 4 cifras y cambia la letra: LU-P en Lugo, DP en A Coruña, OU en Ourense y EP en Pontevedra.

En Galicia

72.000 kilómetros. En Galicia hay 17.700 kilómetros de carreteras que son propiedad del Estado, de la Xunta y de las diputaciones provinciales. Además, hay 54.000 kilómetros de la red local, que son vías de todo tipo cuya titularidad corresponde a los ayuntamientos.

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