CARLOS OCAMPO

El calendario del mes de marzo de La Voz de la Escuela (publicado el pasado 23 de febrero) recoge una efeméride de gran trascendencia histórica: este viernes, día 18, se cumplen 100 años del juicio y condena de Mahatma Gandhi. Este destacado dirigente fue determinante para que su país, la India, se independizara de Gran Bretaña, pero más que por eso será recordado por sus iniciativas humanitarias y su defensa de los derechos humanos, y sobre todo por haber defendido sus ideales políticos y solidarios rechazando la violencia. Para ello creó lo que se conoce como resistencia pasiva, basada en la desobediencia civil.

La primera noticia de Mohandas Karamchand Gandhi —Mahatma es un título que significa ‘alma grande’— que encontramos en La Voz es de 1919. El 20 de abril se hace eco de los desórdenes que provoca el movimiento nacionalista que lidera: «En la India inglesa se ha producido un movimiento revolucionario, que alcanza a las ciudades de Bombay, Lahore, Ahmedabad, Amritsar y otras. El movimento es una manifestación de protesta contra la ley Rowlatt, que castiga las conspiraciones sediciosas de los indígenas.

»El leader extremista Gandhi es el iniciador de la propaganda, merced a la cual se celebraron mítines en numerosos puntos, que terminaron en actos tumultuarios. Dos bancos, varias estaciones telegráficas y otros edificios fueron destruidos. Se observa que fraternizan los hindúes y los mahometanos. Fuerzas de policía, caballería, un tren blindado y varios aeroplanos se [ocupan] en combatir a los revoltosos. Ha habido numerosos muertos y heridos. Un tren militar fue descarrilado cerca de Ahmedabad.

»El leader Gandhi regresó a Bombay, pues se le prohibió entrar en Delhi y en el Pendjab [Punyab]. Gandhi recomendó a sus partidarios que no procediesen violentamente, pero no fue obedecido».

La información sobre Gandhi salpicaba las ediciones de los años siguientes. No era a diario ni eran importantes noticias que ocuparan varias columnas. En otra breve nota de tres años después (16 de febrero de 1922), se habla de que «los comités de los distritos de Yuntur y Yudavarry, como los restantes comités de la India, han cesado en su campaña de desobediencia civil», después de contar que «el jefe indio Gandhi» había comenzado una «ayuno de cinco días, como penitencia por un suceso ocurrido en una comisaría, donde todos los agentes fueron acuchillados por sus partidarios».

Sin embargo, la figura del líder indio era ya patrimonio de la humanidad, y además se había convertido en un gran enemigo tanto de los británicos como de otros movimientos extremistas hindúes, como lo demuestra que hubiera sufrido varios intentos de asesinato.

Gandhi, asesinado

La India proclamó su independencia el 15 de agosto de 1947. El desgaste sufrido durante la Segunda Guerra Mundial debilitó al Reino Unido, que además veía con preocupación que el país quedara dividido en dos, con un norte dominado por los musulmanes y un sur hindú. La revolución pacífica de Gandhi había triunfado, pero el líder empeñado en la convivencia pacífica de las dos religiones y de todas las castas indias no disfrutaría de ella ni seis meses: el 30 de enero del año siguiente fue asesinado.

Así lo contaba La Voz el 31 de enero de 1948, sábado: «Nueva Delhi, 30.— El Mahatma Gandhi ha sido asesinado a tiros cuando se dirigía a hacer sus oraciones, poco después de las cinco de la tarde (hora local)».

Gandhi murió junto a la casa Birla, que el Gobierno adquirió en 1973 para convertirla en museo. «Alrededor de 500 personas se habían congregado para acompañar al Mahatma en sus oraciones. Gandhi llegó de la Birla House apoyándose en los hombros de dos de sus nietos […]. Cuando se disponía a subir a un pequeño estrado para iniciar las oraciones y dirigir después la palabra a sus seguidores, un desconocido, de unos 30 a 35 años de edad, que vestía uniforme militar caqui, hizo cuatro disparos contra Gandhi, apoyando en la cadera la mano con que empuñaba la pistola».

La noticia ocupaba buena parte de la primera página, estaba ilustrada con una foto reciente de Gandhi y se completaba con un editorial que explicaba la lucha por la independencia que había liderado. Continuaba en la tercera página dando cuenta de los desórdenes públicos que siguieron al asesinato del «padre de la nación», como lo llamó entonces Pandit Nehru, «jefe del Gobierno del Dominio de la India». Saqueos de establecimientos musulmanes y once muertos en Bombay aquel día fueron algunas de sus consecuencias.

 

Para saber más

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