Es como si el paisaje hubiese desaparecido: donde antes había un monte, un barrio, unas farolas, un parque, una línea de costa o la orilla de un río… Ahora solo hay una inmensa masa como de algodón grisáceo.

Es la niebla, claro. Está formada, todo el mundo lo sabe, por minúsculas gotitas de agua en suspensión. ¿Te imaginas cómo las verías si, convertido en un minúsculo ser volador, avanzaras por entre ellas, como por un extraño universo que aparenta no tener fin?

Por supuesto, la niebla sí que lo tiene: se deshace por ejemplo en cuanto el Sol calienta lo suficiente. Pero, ¿qué es lo que la produce?

Varios tipos de niebla

Si decides investigar de qué manera se genera la niebla, descubrirás que de no surge de una sola fórmula o receta meteorológicas, sino de varias.

Y es que existen varios tipos de niebla.

Indaga, por ejemplo, acerca de la niebla de advección. O sobre la de radiación. O sobre si son distintos los procesos de formación de las nieblas que aparecen en las laderas de los montes y los fondos de los valles. O acerca de la niebla que aparece sobre el mar.

¿Qué otros tipos de niebla hay?

¿Sabías que incluso existe una niebla formada por minúsculos cristales de hielo? ¿Y que en algunos lugares de España tiene un nombre de lo más sonoro? Busca, busca…

Mientras tanto, apunta: la Organización Meteorológica Mundial considera que solo hay niebla cuando se reduce la visibilidad horizontal a menos de 1 km.

Retratar la niebla

La próxima vez que tengas ante ti una masa de niebla, prueba a retratarla en un cuaderno con tus lápices de colores. Lo más probable es que uses sólo el gris… Salvo que ese momento coincida con el amanecer o el atardecer, y algún dorado rayo de Sol se cuele hacia ella. O surja en un hueco por entre sus jirones el azul del firmamento, o un trozo de la ciudad, o de la campiña. Imagínate pintándola: ¿se le aprecia a esa niebla algún volumen, o forma, o es solo una especie de velo?

Para inspirarte, puedes acudir a varias obras maestras del arte universal que tienen a la niebla como gran protagonista.

Están, por ejemplo, numerosas piezas del arte tradicional chino y japonés. O ese célebre cuadro titulado “El caminante sobre el mar de nubes”, con en el que el alemán Caspar David Friedrich retrató con sus pinceles hace dos siglos a un hombre que, de espaldas a nosotros, contempla un paisaje de montaña envuelto en la niebla. Es una obra que ha dado lugar a casi tantas interpretaciones como personas la han observado con atención. ¿Qué te dice a ti? También esas otras las nieblas que pintaron el francés Claude Monet, o el británico William Turner…

El arpa de niebla

Existen territorios más más favorables a la aparición y la perseverancia de las nieblas, debido a su orografía o a la proximidad de grandes masas de agua. ¿Está tu centro escolar en uno de ellos, o en sus cercanías? Quizá sea así. Investígalo. Por cierto, sabías que la niebla se puede capturar mediante… un arpa? ¡Investígalo también? Y si efectivamente estudias cada día en una zona donde este fenómeno meteorológico es especialmente habitual probad a fabricar una.

Para saber más. Xavier Fonseca nos cuenta en este enlace más cosas acerca de la nieblas en Galicia

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