3. CONTENIDOS

Un nombre para cada cosa

Antes de entrar en materia, conviene recordar la nomenclatura que utilizan los científicos para referirse a estos fenómenos. Cuando todavía se encuentran en el espacio los objetos se denominan meteoroides. Al entrar en la atmósfera terrestre dejan un rastro luminoso al que llamamos meteoro, y si algún fragmento logra llegar al suelo nos referiremos a él como meteorito. En este sentido, las estrellas fugaces o los bólidos (mucho más luminosos) son simplemente distintos tipos de meteoros.

Riesgos improbables

Existen varios tipos de objetos cercanos a la Tierra (NEOs). Algunos son fragmentos de cometas y otros son asteroides capturados en órbitas similares a la de la Tierra. Pero todos ellos viajan a velocidades formidables, del orden de decenas de kilómetros cada segundo. El daño que pueden causar depende de su tamaño y también de su composición. Los cometas están formados principalmente por hielo y su densidad es muy baja por lo que, a igualdad de tamaño, sus impactos son relativamente débiles. A continuación tendríamos los fragmentos de roca procedentes de un asteroide o incluso de otro planeta (se han encontrado en la Tierra meteoritos originarios de Marte). Y finalmente, aunque no suelen alcanzar un gran tamaño, existen también meteoroides enteramente metálicos, sobre todo hierro, que al ser tan densos y compactos pueden transmitir mucha más energía. Los científicos han desarrollado diversas escalas para estimar el riesgo de cada tipo de impacto. Una de las más populares es la Escala de Turín.

Y por si ya te lo habías preguntado, no tenemos constancia de que la caída de un meteorito haya matado a alguna persona. En ocasiones han producido daños materiales, pero por el momento sin consecuencias fatales. Si te interesa el tema puedes revisar este atractivo reportaje que publicó la web de noticias científicas www.esmateria.com

Viajes interplanetarios

ALH84001 no es el único meteorito procedente de Marte que se ha encontrado en la Tierra, pero se convirtió en el más famoso cuando se descubrieron en él unas huellas en forma de tubo que podían haber sido causadas por seres vivos. Hoy en día sabemos que estas estructuras pueden formarse en procesos químicos, pero aún nos sigue sorprendiendo que un fragmento de roca arrancada de la superficie de Marte por el impacto de un meteorito haya logrado llegar hasta la Tierra recorriendo inmensas distancias por el espacio interplanetario.

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