CRISTINA PORTEIRO
Estado de alerta temprana en Alemania, toque de queda a las nueve de la noche en Francia (España reconoció ayer que lo está estudiando) y estado de calamidad en Portugal. Europa vuelve a estar a las puertas de la uci (unidad de cuidados intensivos) y lo hace porque la segunda ola de la pandemia ya ha llegado. Aumentan los contagios y los ingresos en los hospitales, y las autoridades tienen que imponer nuevas restricciones para evitar que se repita la catástrofe sanitaria de marzo.

Se equivocaron los que pensaban que el virus perdería fuerza en el verano y se podría controlar. Ahora se junta con la temporada alta de la gripe. Un cóctel que puede ser letal para la población más vulnerable, que son los mayores y quienes tienen enfermedades crónicas (del corazón, diabetes, problemas respiratorios, obesidad…). En países como Francia, el Reino Unido, Alemania o España el uso de la mascarilla es obligatorio. Incluso en algunos que no lo veían con buenos ojos, como los Países Bajos, que lidera junto a Bélgica y la República Checa el ránking de contagios. Estos se miden con una tasa (número de infectados por cada 100.000 habitantes), que es la manera de valorar la situación cuando se habla de grandes grupos humanos. En el coronavirus, todo lo que pase de 240 es preocupante.

Países Bajos tiene 535 casos por cada 100.000 habitantes; el Gobierno ha mandado cerrar bares y restaurantes y solo se permite vender comida para llevar. Además han prohibido los eventos multitudinarios. Lo mismo ocurre con Bélgica, donde hay 757. Allí los contagios se multiplican por dos cada semana y el Gobierno ha ordenado el cierre de la hostelería durante un mes.
En Italia (según la zona, entre 60 y 240 casos por cada 100.000 habitantes) ya se empieza a hablar de un confinamiento en Navidad y no se sabe si Papá Noel y los Reyes Magos necesitarán un permiso especial para visitarnos este invierno.

La inmunidad de rebaño
Algunos científicos importantes de las universidades de Stanford, Oxford y Harvard han sugerido que podría ser efectiva la «inmunidad de rebaño». ¿En qué consiste? En que la gente más joven y sana contraiga el virus para generar defensas naturales y actuar como barrera frente al covid. Defienden esta solución porque los confinamientos pueden retrasar el diagnóstico de otras enfermedades, como el cáncer. Sin embargo, otros científicos creen que es una temeridad porque costaría miles de vidas de personas cercanas a esos jóvenes.

Más contagios y menos muertes en España

El virus se propaga con mucha facilidad en España. Las fiestas universitarias y los encuentros familiares son grandes focos de infección, según los expertos. El país ya triplica las cifras de contagios de la primera ola, con la comunidad de Madrid en cabeza. Hemos pasado de los 246.272 casos entre marzo y junio a los 675.102 de junio a octubre. Sin embargo, el número de fallecidos ha descendido de 28.323 a 5.230. ¿Cómo es posible? El epidemiólogo gallego Juan Gestal explica que durante la primera ola apenas se hacían pruebas para detectar el virus; ahora se hacen muchas y eso permite encontrar personas infectadas. Las muertes han descendido porque se toman más precauciones. A pesar de eso, en comunidades como Cataluña se han cerrado bares y restaurantes para contener el aumento de los contagios. Navarra ha hecho lo mismo. Además ha prohibido las entradas y salidas de la comunidad.

En Galicia, nivel 2

Galicia no está libre del virus. Es la novena comunidad (de 17) con mayor número de contagiados (174 gallegos de cada 100.000), por eso el Gobierno gallego (Xunta) propuso anoche limitar las reuniones a un máximo de 5 personas.
En algunos puntos de Galicia las limitaciones serán mucho más serias. En Santiago y Milladoiro se ha pasado al nivel 3: solo se podrán reunir las personas que vivan en la misma casa, y los bares solo podrán tener ocupadas el 50 % de las mesas exteriores. Este nivel es el que también tienen Ourense, O Carballiño, Oímbra, Vilardevós. O Irixio, Boborás y Verín.
Las fiestas privadas y botellones están prohibidos, aunque muchos universitarios incumplen la norma. La Xunta ha iniciado pruebas masivas en residencias de estudiantes.

En busca de un antídoto

Hay al menos 35 ensayos clínicos en marcha, algunos en España, para conseguir una vacuna eficaz. Científicos de todo el mundo trabajan sin descanso para que haya un antídoto en el 2021.

 

¿Estamos bien preparados?

Los sanitarios denuncian la falta de medios y las prisas por reabrir la economía sin apenas rastreadores o planes de refuerzo

Cambiarían los aplausos en los balcones por mejores condiciones laborales y más responsabilidad social. Los sanitarios españoles insisten: seguimos bajo mínimos. Ellos fueron quienes hicieron de muro de contención frente al virus en la primera ola. Con las nuevas cifras en la mano, se preparan para lo peor. Denuncian que faltan medios y profesionales, y que apenas hay rastreadores para detectar a los contagiados que no muestran síntomas, un pilar fundamental para evitar los contagios. No les falta razón, aunque los ciudadanos sí están mejor preparados. ¿Por qué?
Hay dos razones que explican la situación ciudadana: la multiplicación de pruebas PCR permite detectar pronto los casos, que se tienen que confinar en casa y evitan así pasar el virus a sus amigos, vecinos o compañeros; en segundo lugar, porque la población más vulnerable, como la gente mayor o las personas con enfermedades previas, son mucho más conscientes de los riesgos y procuran evitar sitios cerrados o con mucha gente.
Además, aunque las residencias de ancianos no están medicalizadas (no tienen servicios médicos estables ni por supuesto ucis), al menos sí cuentan con controles más estrictos para rebajar los niveles de mortalidad. A todo ello se suma la adaptación de los centros de trabajo y el uso extendido y obligatorio de mascarillas, escaso al inicio de la primera ola de la pandemia.
Estas medidas han ayudado a evitar el colapso de los hospitales, que es el gran problema de este virus. Antes del covid, estar 13 días en la uci (con vigilancia permanente) era una situación muy rara; en cambio la estancia media entre los pacientes con covid es de 25 días, con personas que han llegado a estar 40 días.
También ha habido quejas por la falta de previsión en los colegios. Profesores de toda España denuncian que las plantillas apenas han crecido y tienen problemas para atender a alumnos con necesidades especiales o en situación de vulnerabilidad económica.

El problema ético de contagiar a gente sana

Una investigación británica ha solicitado a las autoridades sanitarias del país el permiso para un ensayo singular: inyectar en 30-50 personas sanas de 18 a 30 años, el virus Sars-CoV-2; lo hacen para acelerar la creación de una vacuna que salve miles de vidas. Explican los científicos que los voluntarios estarán encerrados en una unidad de alto aislamiento, y controlados en todo momento. Pero el debate ético está servido, porque estos jóvenes recibirán dinero por convertirse en enfermos de covid (la media del pago en estos estudios suele ser de 4.000 euros). ¿Tú que crees?

¿Sobreviviría la economía a un segundo confinamiento?

Hay quienes dicen que España no puede aguantar otra cuarentena. El país despedirá el 2020 perdiendo casi el 13 % de su riqueza (lo normal es que cada año crezca un poco, un 1 o 2 %). La salud de la economía española es muy frágil, por eso ha surgido un falso dilema ético en torno a cuántas víctimas se podría permitir el país para evitar recluir de nuevo a los ciudadanos. La experiencia dice que sin controlar el virus es imposible recuperar el pulso económico. Por eso España encabeza las peores previsiones de los organismos internacionales.

ACTIVIDADES DE LA NOTICIA

 

Enfrentamiento político por la gestión sanitaria y por quién debe asumir responsabilidades

■ ¿Por qué la comunidad de Madrid está enfrentada con el Gobierno? Esta comunidad es la que más contagios tiene y su presidenta, Isabel Díaz Ayuso (PP), rechazó durante semanas adoptar medidas estrictas porque dañarían la economía; a la vez, justificaba los datos en que Madrid es la ciudad más grande de España (la capital y su área tienen 6,6 millones de habitantes) y tiene mucha movilidad (casi nadie vive y trabaja en el mismo sitio).

■ Como los datos no mejoraban (la ciudad tenía mas de 500 casos por cada 100.000 habitantes, y algunos municipios, 700) y Madrid no tomaba decisiones, el Gobierno central, presidido por Pedro Sánchez (PSOE), intervino y declaró el estado de alarma en ese territorio, impidiendo los desplazamientos a otras comunidades en el puente del Pilar. Ayuso esgrimió una mejoría justo antes en los datos de transmisión del virus y acusó a Sánchez de «discriminar» a Madrid por motivos políticos.

■ ¿Quién es responsable de la gestión sanitaria? Las comunidades autónomas, que deben establecer protocolos y movilizar medios para la sanidad y la educación. También les corresponde solicitar el estado de alarma e imponer restricciones si la situación se vuelve crítica. Si no lo hacen, el Gobierno central puede intervenir.

■ ¿Qué hay detrás de este pulso? Los políticos se acusan unos a otros de utilizar la crisis sanitaria para culpar a sus rivales y tratar así de debilitarlos.

■ Para poner fin a las peleas políticas, Gobierno y comunidades autónomas intentarán acordar esta semana un sistema de marcadores y alertas comunes.

 

La investigación es una carrera de fondo

■ La pandemia demuestra lo importante que es tener un sistema sanitario fuerte e invertir en investigación y ciencia. Los países europeos gastan casi el doble que España en esta tarea, lo que les permite fichar a científicos españoles y ganar «soberanía inmunitaria», es decir, tienen más opciones de desarrollar una vacuna propia (por supuesto la repartirán en primer lugar entre sus ciudadanos). «Investigar en España es llorar», decía hace cien años el nobel Santiago Ramón y Cajal.

■ La falta de apoyo a la investigación y los contratos de trabajo que terminan cada pocos meses abundan en España y hunden el interés de los jóvenes por las carreras científicas. Las matriculaciones cayeron un 30 % en lo que va de siglo. Sin suficientes ingenieros, químicos, físicos o matemáticos, España podría quedarse rezagada en la revolución 4.0.

■ Los españoles no están concienciados de lo grave que es esta situación. La falta de inversión en I+D no está entre sus 25 principales preocupaciones.

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