CARMEN VÁZQUEZ DE PRADA

Si recordamos nuestra última publicación de final de curso, decíamos que los psicólogos recomendamos «cuidar los inicios y los finales», porque son los momentos que nos dejan huella, los que más recordamos. Pues bien, ahora estamos de nuevo en un inicio: el de un nuevo curso. Llevamos mes y medio de clases, y es el momento de experimentar un buen comienzo.

¿Cómo quieres que continúe este curso?

Si eres profesor: ¿Qué te gustaría conseguir este año de tus alumnos? ¿Cómo te gustaría mejorar tu relación con ellos? ¿Te propones enseñarles/formarles de una manera diferente en algo en concreto?

Si eres alumno: ¿Qué te gustaría aprender este curso? ¿Qué quieres conseguir? ¿Cuáles son tus objetivos con respecto al curso escolar, y con respecto a tus relaciones entre amigos/compañeros/profesores?

¿Qué tienes que hacer diferente?

Pongamos algún ejemplo: «El año pasado me organicé mal y ‘me pilló el toro’ con los exámenes y controles de la evaluación. Este año, mi objetivo es planificar y organizarme mejor. Para ello, no puedo actuar de la misma forma, tengo que incorporar hábitos y comportamientos diferentes al curso pasado».

Propuestas:

  1. Cada día, al volver del colegio, voy a planificar mi tarde de manera que dedique x tiempo a repasar una asignatura cada día.
  2. Me comprometo y lo cumplo
  3. Experimento cómo me siento con respecto a estos nuevos hábitos: mejora mi autoestima, mejora mi autoeficacia.
  4. Poco a poco iré experimentando mejoras en mi aprendizaje y en mis resultados académicos.

Vamos muy rápido, el curso pasa volando y necesitamos momentos para detenernos y reflexionar. Es inteligente promover determinadas actitudes y pensamientos para conseguir vivir un curso mejor que el anterior, evitando comportamientos y situaciones que nos puedan robar oportunidades y cosas buenas.

¿Cómo lo hacemos?

Promoviendo:

  • La curiosidad para aprender
  • La gratitud por todo lo que tengo y me pasa
  • El esfuerzo desde el principio como actitud que me llevará a obtener mejores resultados
  • La autoeficacia y la autoestima, que se retroalimentan positivamente con el esfuerzo
  • Las relaciones positivas y constructivas entre compañeros de clase / profesores/ limpiadores, cocineros, etcétera.

Y Evitando:

  • La pereza y falta de energía y motivación
  • La sensación de que no soy capaz, para aprender, para estudiar, para presentar un trabajo
  • Los pensamientos negativos y destructivos que me «hacen más pequeño»
  • El mal humor, un estado de ánimo negativo, que hace que mi presencia sea incómoda para mi, para mi familia y para mis amigos.
  • La falta de comunicación

Terminamos con el estribillo de la canción de Jorge Drexler: «Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma».

Que tengáis un gran curso académico 2022-2023.


Carmen Vázquez de Prada es socia del equipo Catemo 

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