SARA CARREIRA
Hasta que las carreras se reconvirtieron en grados de cuatro años, en España había una que se llamaba Ingeniería Industrial. Podía ser técnica (tres años) o superior (seis años), los titulados eran ingenieros técnicos industriales o ingenieros industriales, y unos y otros tenían atribuciones propias reguladas por ley.

Pero eso ya no es así, sino que los estudiantes tienen que afinar más desde el principio. En Galicia hay 9 grados vinculados a esta disciplina. Es de esperar que el próximo curso se amplíe con la de ingeniería de Automoción, que está tramitando la Universidade de Vigo, pero por el momento aún no es oficial.

La ingeniería industrial en su versión más técnica, práctica, se divide en cuatro grandes ramas: eléctrica (para la generación y transporte de electricidad sobre todo); química (especialistas en el uso industrial de esos productos, como el petróleo y sus derivados); electrónica (una especie de informática industrial, para dotar de automatismos a los procesos y los productos); y mecánica (hasta ahora incluía la automoción, por ejemplo). En Galicia hay las cuatro especialidades, y la química tiene varios nombres (Química en Santiago, la Química Industrial en UVigo y de Procesos Químicos Industriales en Lugo). Con cualquiera de estos grados el estudiante obtiene el título de ingeniero técnico industrial en la especialidad elegida. Son títulos habilitantes, es decir, que se necesitan para ejercer ciertas atribuciones (generalmente, firmar proyectos en su especialidad).

A lo anterior hay que añadir las simultaneidades, que permiten hacer dos ingenierías en paralelo.

El máster es la «verdadera» ingeniería industrial

A esto hay que sumar las otras tres ingenierías que no llevan a esa habilitación, aunque que son igual de interesantes: Enxeñaría en Deseño Industrial e Desenvolvemento de Produto; Enxeñaría en Organización Industrial; y Enxeñaría en Tecnoloxías Industriais. La primera está pensada obviamente para el proceso de creación de un producto industrial, la segunda está centrada en la planificación y la tercera es heredera directa de la ingeniería superior de seis años, y tiene la carga teórica necesaria para poder ser ingeniero por encima de las especialidades, pero ojo, porque con este título no se termina siendo ingeniero superior, aunque prepara especialmente al estudiante para seguir por ese camino. Y ese camino no es otra cosa que un máster de dos años: el de Enxeñaría Industrial. Lo pueden cursar todos los que tengan cualquiera de los títulos anteriores y es habilitante, permite la firma de grandes proyectos y otras atribuciones específicas (que no tienen los ingenieros técnicos). El título está vinculado a una trayectoria profesional con más responsabilidades y mejores perspectivas.

La parte buena de todo este lío de titulaciones es que si el alumno descubre que se ha equivocado de rama le resultará fácil pasar de una carrera a otra: muchas están en la misma universidad (incluso en la misma facultad) y la formación básica es similar.

Desde aquí accedes a la Guía de Estudios Superiores de Galicia

 

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