NATALIA CALVO GARCÍA

Carol Deweck era muy buena estudiante, pero los desafíos la ponían nerviosa. Cuando creció, estudió Psicología y observó a cientos de niños para ver cómo se enfrentaban a los retos. Así fue como nació la teoría del mindset. Un concepto clave en nuestro desarrollo y bienestar emocional.

Esta teoría se centra en la percepción que tenemos sobre nuestras propias capacidades y habilidades. Por un lado, están las personas con mentalidad fija. Estas personas creen que sus capacidades son intrínsecas y estáticas, que no pueden mejorar. Tienden a evitar los desafíos y abandonar rápido cuando se enfrentan a dificultades. Por otro lado, están las personas con mentalidad de crecimiento. Estas personas creen que sus habilidades pueden desarrollarse y mejorar con dedicación, esfuerzo y práctica. Asumen los retos como oportunidades para crecer y alcanzar sus metas.

Todos tenemos ambas mentalidades, «activamos» una u otra en función de la situación y de cómo la percibimos. La mentalidad de crecimiento puede cultivarse y entrenarse. Puedes aplicar los principios del mindset para favorecer un aprendizaje efectivo y mejorar tu rendimiento académico.

Lee atentamente el perfil de una persona con mentalidad de crecimiento, y marca en qué grado te identificas con cada característica. Uno es nada y tres es mucho; la suma de los siete apartados te servirá para ver el nivel en el que te encuentras.

«Me enfrento a los retos con valentía y confianza. Sé que puedo».
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«El error es parte del proceso de aprendizaje. Analizo mis errores y los transformo en una oportunidad para aprender y mejorar».
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«No me rindo fácilmente. El esfuerzo es clave para alcanzar mis metas, sobre todo cuando me encuentro con dificultades».
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«Valoro mucho la opinión que me dan mis profesores y compañeros sobre mi trabajo».
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«Me gusta aprender cosas nuevas, entender los conceptos y saber aplicarlos en mi vida real».
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«Establezco mis objetivos de manera concreta y alcanzable, tanto a corto como a largo plazo. Esto me permite mantener el foco, reconocer mi esfuerzo y valorar mis logros, aunque sean pequeños».
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«Me gusta trabajar en equipo y colaborar con mis compañeros. Intercambiar ideas nos enriquece a todos y el trabajo final siempre es mejor, aunque a veces nos cueste ponernos de acuerdo».
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¿Qué puedes hacer?

Más allá de las estrategias que tus profesores puedan poner en marcha, los alumnos desempeñáis un papel esencial a la hora de desarrollar vuestra mentalidad de crecimiento. Te damos cuatro claves para ello:

¡Cambia el chip!

Se acabó pensar que la inteligencia es fija. Gracias a la neuroplasticidad sabemos que el cerebro cambia su estructura con cada nuevo aprendizaje, y tiene la capacidad de desarrollarse y adaptarse según nuestra experiencia.

¡Cree en ti!

Mantén una actitud positiva ante el aprendizaje y confía en tu capacidad para aprender y enfrentarte a los desafíos, tanto académicos como personales. Desarrollar una mentalidad de crecimiento lleva tiempo y requiere constancia, pero no tires la toalla, ¡tú puedes!

Auto reflexiona

Reflexiona sobre tu propio proceso de aprendizaje, piensa qué estrategias te funcionan mejor y porqué. Adapta el proceso en función de tus respuestas, tus fortalezas o las necesidades que detectes. El esfuerzo es una pieza clave de la mentalidad de crecimiento, pero es más importante el proceso y la conciencia que tenemos sobre él.

Sé curioso

No dejes nunca de estimular tu curiosidad. Explora, hazte preguntas, investiga, profundiza, tira del hilo… La curiosidad es el motor de la creatividad, favorece el aprendizaje continuo y el desarrollo de nuevas habilidades.

¿Qué fortalezas desarrollas?

Cuando trabajas tu mentalidad de crecimientos estás favoreciendo el desarrollo de la perseverancia, ya que implica la voluntad de esforzarse y continuar a pesar de los obstáculos; el optimismo, relacionado con la idea en positivo de que todos podemos mejorar; la valentía, a la hora de asumir riesgos y superar el miedo al fracaso; y, por supuesto, la curiosidad y el amor por el aprendizaje, como actitud vital ante la búsqueda constante de conocimiento.

Recuerda que puedes aprender y mejorar durante toda tu vida, los desafíos son una oportunidad para crecer y hacerte más fuerte ante las dificultades. La mentalidad de crecimiento impacta directamente en la forma en la que abordamos nuestra vida en general. Y estamos de suerte, ¡podemos entrenarla!

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