Marcos Pérez

Las auroras son un fenómeno natural espectacular que ya despertó el interés de nuestros antepasados. Aristóteles, por ejemplo, creía que su origen estaba en la luz que se colaba por las grietas de la esfera celeste. En muchas culturas la presencia de auroras fue interpretada como un presagio y se asumía que eran el resultado de las actividades de los dioses. En Galicia, las auroras iluminaron el cielo en algunas fechas de este mes de noviembre y, si las condiciones atmosféricas acompañan, es posible que se puedan observar otra vez. Te contamos cómo.

¿Por qué se producen?
El Sol. Este fenómeno se produce por la interacción de partículas cargadas procedentes del Sol —el llamado viento solar— con los gases de la atmósfera terrestre. Las auroras no se producen todas las noches, porque normalmente el campo magnético de nuestro planeta es lo suficientemente intenso como para desviar el viento solar. Pero la actividad de nuestra estrella cambia constantemente, y en ocasiones experimenta tormentas que arrojan al espacio gigantescas cantidades de gases cargados. Si estas eyecciones de material solar apuntan en dirección a la Tierra, cuando llegan aquí son capaces de deformar nuestro escudo magnético y colarse por las regiones polares.

¿Dónde se ven?
En las regiones boreales. Por todo esto, las auroras son más habituales en las regiones boreales y australes, es decir, en los polos terrestres, y únicamente cuando la actividad solar es muy intensa pueden llegar a verse en latitudes intermedias, como la nuestra. Aparte de los cambios diarios en su intensidad, difíciles de predecir, el Sol tiene un ciclo bastante regular, de unos 11 años de duración. En este momento nos estamos acercando al máximo de actividad de este ciclo, por lo que los próximos meses deberían ofrecernos buenas oportunidades para ver auroras.

¿Cómo son?
Una forma muy especial. Las auroras presentan la forma de cortinas, espirales o bandas de luz que evolucionan lentamente. Su color también es variable, pero en general predominan los tonos verdosos. Sin embargo, en nuestras latitudes no es así, y lo habitual es que se aprecien tonos púrpuras rojizos. La razón es que el color de las auroras depende de la altura a la que se producen. Cuando el viento solar no es muy intenso, el campo magnético terrestre es suficientemente robusto para detenerlo a unos 100 kilómetros de altura. En esa zona predomina el oxígeno, que absorbe la energía del viento solar y luego la devuelve emitiendo luz de color verde. En el caso de tormentas solares muy fuertes, el viento solar puede penetrar todavía más en la atmósfera terrestre, pero allí el aire ya es más denso y el nitrógeno sustituye al oxígeno como fuente de luz, emitiendo entonces rojos y azules que muchas veces se aprecian unidos como un bellísimo color púrpura. En este sentido las auroras se parecen mucho a los tubos de algunos letreros luminosos. Estos contienen gases como el neón, que emite luz roja al paso de la corriente eléctrica, o el argón, que brilla en tonos azules.

¿Qué necesitamos para poder verlas?
En Galicia. Para poder disfrutar de auroras boreales se necesitan, sobre todo, cielos despejados, ya que las auroras se generan a alturas muy por encima de la de las nubes. La última alerta de auroras en Galicia coincidió con unos días de gran nubosidad, lo que hizo muy difícil su observación. La segunda condición es que debemos buscar lugares oscuros, por lo que resulta imprescindible alejarse de la contaminación lumínica de pueblos y ciudades. Lógicamente, en las noches de luna llena el brillo de nuestro satélite atenuará la luz de las auroras, incluso hasta hacerlas invisibles, por lo que tendremos más opciones de verlas si optamos por observar cuando la Luna no se encuentre en el cielo.

En definitiva, el otoño nos ofrece la ventaja de noches más largas, pero, en cambio, hay menos días despejados y el frío nos obliga a usar más ropa de abrigo. En nuestra mochila tampoco deben faltar guantes, un gorro y un buen termo con alguna bebida caliente.

Por último, como la presencia de auroras está íntimamente ligada a las condiciones de la atmósfera del Sol, conviene informarse en alguna página web que haga predicción de auroras para nuestras latitudes.

 

Marcos Pérez

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