Fue un justo enfado el del presidente chino, Xi Jinping, con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau. Al parecer, este filtró a los medios el contenido de la conversación que ambos mantuvieron en privado, y eso no se hace. Además le recrimina que no contó bien lo que hablaron. Y razón debía de llevar Xi un rato largo, porque el joven —no tanto, pues ya lleva en el cargo desde el 2015, aunque fue un error de auténtico novato— Trudeau parecía que no sabía dónde meterse.

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