CARLOS OCAMPO

A poco que estés pendiente de la actualidad sabrás que un gas que se llama dióxido de carbono (CO2) es el principal agente del calentamiento global. Para ser exactos, el gas en sí mismo no, sino que estamos emitiendo más de la cuenta. Si la humanidad no consigue detener sus efectos, los lectores más jóvenes de La Voz de la Escuela ya os podéis poner a buscar otro planeta azul, porque este va a ser casi inhabitable. Y no creáis que abundan en el universo los que tienen condiciones que permitan la vida.

Por eso debería preocuparos una noticia de principios de este mes: «La térmica de carbón de As Pontes vuelve a operar tres meses después» (La Voz, 3 de noviembre), pues la electricidad que se genera con este mineral es la más contaminante de todas. Encima, aunque la central se levantó junto a una mina de lignito, el mineral hace años que se agotó y el carbón hay que traerlo en barco a Ferrol y desde allí en camiones. Más emisiones…

La central de As Pontes es, y fue siempre, la más potente de las que hubo en España (muchas fueron desmanteladas en los últimos años) con diferencia y, por tanto, la más contaminante. Para limitar emisiones, estaba en pleno proceso de reconvertirse en una central de ciclo combinado, que utiliza gas natural en lugar de carbón. Lleva desde finales del 2007 con un generador de gas y estaba en proceso de cerrar los cuatro térmicos (de carbón), pero el alto precio que alcanzó el gas al invadir Rusia Ucrania y el lento desarrollo de las energías renovables o limpias aconsejaron retrasar el cierre de dos de los cuatro grupos generadores, y finalmente hubo que recurrir a ellos.

Así empezó la aventura

El germen de la central de As Pontes podemos encontrarlo en La Voz del 22 de abril de 1933, donde se hablaba de un convenio firmado por el doctor don Ángel Durán «por el cual este transfiere a Electra Popular Coruñesa el contrato de opción que, con fecha 12 del corriente [abril], había concertado el señor Durán, con los señores Eiras y Herederos de Caramelo, de Ferrol, para la explotación del importante yacimiento de lignitos de Puentes de García Rodríguez». El acuerdo fue de la máxima importancia, pues evitó que «uno de los mejores negocios a desarrollar en la región gallega pasase a manos extranjeras». Gracias a este contrato, se instalaría al cabo de poco tiempo «sobre los yacimientos de Puentes una central de reserva térmica» que trabajaría «acoplada con la central hidroeléctrica del salto de Güimil [concello de Vilarmaior]». La gran ventaja de la térmica era que el precio de la energía era casi el mismo que el de la hidroeléctrica, «pues el costo del combustible, con explotación a cielo abierto, según todas las experiencias, resulta a precios baratísimos».

«Esto permitirá a Electra Popular […] la aplicación de unas tarifas excepcionales, que fomenten la inmediata implantación en Galicia de nuevas industrias, al amparo de una producción económica de energía», añadía la información.

No fue tan breve el tiempo que se tardó en poner en marcha la central: hubo que esperar al 17 de julio de 1949, según leemos en La Voz: «Ha entrado en funcionamiento la central térmica de Puentes de García Rodríguez, a orillas del Eume. La nueva central, con una potencia total de 40.000 kilovatios hora, producirá unos 130 millones de kilovatios hora anuales. Quemará lignito, conducido desde la mina a la central a través de una línea férrea de cinco kilómetros. Tanto la central de Puentes de García Rodríguez como la de Ponferrada no se encuentran todavía en el plan de producción oficial de energía eléctrica, pero en los ensayos de generación ya han conectado con la red general».

Y es que, aunque ahora estés acostumbrado a oír hablar de competencia entre compañías eléctricas, lo cierto es que Electra Popular tuvo que pelear duro para distribuir su energía. En una asamblea de accionistas celebrada en septiembre de 1935, se acordó poner «en conocimiento, […] especialmente del excelentísimo Sr. Ministro de Obras Públicas, el deseo unánime de la asamblea de que se dé a Electra Popular Coruñesa exactamente igual trato que a las demás sociedades —Fábricas Coruñesas de Gas y Electricidad y Sociedad General Gallega de Electricidad— monopolizadoras hasta ahora del mercado de electricidad».

Para saber más

Los suscriptores pueden acceder a la Hemeroteca de La Voz. Un consejo: para tener éxito en la búsqueda, utiliza los cuadros que permiten acotar las fechas.

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