ANA ABELENDA

«Menos Juego de tronos y más juegos de mesa», pienso cuando mis hijas piden ver, una Riverdale, y otra Sam & Cat. Desenfundar las armas del Cluedo, en vez de decir que no a la brava, en estos casos es un caramelo. Primero ponen caras largas, luego entran al juego. Tras tres joooo seguidos, ven sus cartas y están dentro.

¿En qué te fijas cuando vas a una casa? ¿Cuadros, fotos, alfombras, libros, pelusas, si hay o no escobilla en el váter, si hay cerveza en la nevera? Cada cual tiene sus gustos y manías, pero una casa pierde por el desagüe de la infancia si no hay parchís, Monopoly, Quién es quién, Hundir la flota. Yo diría que los asuntos de familia se resuelven a la mesa. Y hoy, que es un lujo comer juntos a diario, una tarde de domingo es un tesoro si cuenta con un surtido de juegos de mesa. Qué sería de nosotros, padres e hijos online, sin aquellos maravillosos juegos que espabilan el aburrimiento. Aquellos y estos, porque con el tiempo han cedido el trono algunos como el Palé, pero otros mantienen un liderazgo impasible, como el Monopoly o el Risk (hubo un tiempo en que, en vez de copas, movía tropas hasta las 6.30 para conquistar el mundo) y a ellos se suman los nuevos, que se llevan la afición, como el Virus, el Cortex Challenge o Catan, el primer juego de éxito del XXI. Este, Catan, aún no lo hemos descubierto, pero el Lince, el Life, el Virus, el Uno y el Cluedo en mi casa han evitado muchas veces el crecimiento al tuntún de las repúblicas independientes de un solo individuo para reunificarnos como reino familiar… con sus luces y sus sombras, por supuesto, con sus trampas y sus trucos secretos.

El otro día, de manera completamente casual (¿las casualidades no existen?), un compañero me dio la primera clave de los propósitos de año nuevo: «Lo primero, deben ser realistas». Tomé nota y las ilusiones se me vinieron abajo, como una torre de Jenga. Quizá mi único propósito realista, el único que pasa el corte, en este año que se vende como nuevo es aprender a jugar más y a sufrir menos. Jugar no al parchís o al póker online, no con la confianza de mis hijas o la paciencia de mis amigas. Jugar como si solo existiese esta partida de Cluedo.

Compartir en Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies