Alumnos de 2.º de ESO del instituto Rosalía de Castro, de Santiago, estuvieron a mediados de septiembre, recién iniciado el curso, en Estonia, en un intercambio del programa Erasmus+. La experiencia fue tan impactante que una de las profesoras que les acompañaron, Blanca Río, decidió que bien valía un reportaje. Ahora se publica este trabajo, el primero del concurso Periodismo en la Escuela, que organizan La Voz de Galicia y ENCE, y que convierte a los alumnos de ESO, FP y bachillerato en periodistas.

El trabajo es un reportaje muy completo de la educación estonia. Los alumnos visitaron la ciudad de Pärnu (la tercera en importancia del país, a cien kilómetros al sur de Tallín, la capital) para recorrer los diferentes centros educativos. Hablaron con profesores, alumnos, responsables de las escuelas, incluso con el equivalente a una conselleira del ramo (la educación es de ámbito local) y fueron capaces de contactar nada menos que con la ministra de Educación de Estonia, que les concedió una entrevista vía telemática.

Analizar los visto y vivido

En todo el proceso los doce alumnos participantes fueron aprendiendo cosas. «Dividimos el trabajo en grupos de tres —explica la profesora Blanca Río y cada grupo se encargaba de una entrevista, en la que uno grababa la charla y los otros dos hacían las preguntas. Después se transcribía y pulía el texto».

Este proceso de creación del reportaje, considera la docente, les ha servido a los alumnos para «reflexionar, ordenar las ideas. Se pararon a pensar qué estaban observando, porque recibían tantos inputs que era difícil mantenerlos ordenados».

Además «ver un mismo hecho desde diferentes perspectivas les ha permitido ponerse en el lugar del otro». Por ejemplo, el propio sistema de trabajo. Los alumnos santiagueses quedaron impactados con la libertad de los estudiantes, que desde los siete años van solos a la escuela y que entre clase y clase pueden salir al supermercado a comprar la merienda. Las clases de ciencia y talleres se hacen en centros comunales, donde acuden estudiantes de los cuatro colegios de la localidad, cada uno por su cuenta a pesar de que están situados a diez o quince minutos de distancia y suele nevar en invierno. Esa libertad de los alumnos contrastaba con las protestas de los profesores, que se consideran mal pagados y se quejaban de que trabajan demasiadas horas.

 

Pincha aquí para ir al reportaje
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