Antonio Sandoval

Cada día anochece más tarde, y amanece antes. Será así hasta que, pasado el 21 de junio, los días vuelvan poco a poco a acortarse. ¿Recuerdas por qué? Seguro que sí. Si no, refresca tu memoria. Y juega a recrear con tu imaginación ese proceso, ese baile entre nuestro planeta y el Sol.

Por cierto: ¿serías capaz de calcular cuánto dura ahora mismo un día, desde que nuestra estrella asoma por un extremo del horizonte, hasta que desaparece tras otro? ¿Y, cuánto, por tanto, la noche? Comprueba tu respuesta en el enlace que acompaña este artículo.

A continuación, sigue imaginando. Piensa ahora en cómo serán tu centro escolar y su entorno cuando de madrugada las tinieblas lo reducen todo a sombras, y solo brillan, muy cerca o muy lejos, los resplandores de la iluminación artificial.

Esto último dependerá, claro está, de si vas a clase en un edificio situado en un centro urbano, o en las afueras de un pueblo o ciudad, o rodeado por un bosque.

Lo que se escribe de noche

Si ese entorno más natural que construido, aunque solo lo sea un poco más, es posible que por la noche sucedan en él multitud de cosas.

Quienes gustan de explorar al amanecer las huellas que las horas previas han dejado en el barro los animales nocturnos, suelen decir que esas huellas son algo que se escribe de noche y se lee de día.

Entre esos escritores puede haber algún jabalí, un raposo, más de un gato… Si alrededor de tu centro escolar hay grandes árboles, casas abandonadas o muros de piedra, es probable que todos ellos, durante sus andanzas nocturnas, hayan sido observados desde lejos por cárabos, lechuzas, mochuelos e incluso, sobre todo en el centro y sur de Galicia, autillos.

¡Uuuuh – Uuuuuuh!

Escucha el sonido que verás a continuación. Es la llamada nocturna de un cárabo. En Galicia llamamos a estas aves avelaionas. ¿Por qué crees que es así? Busca cómo es una avelaiona.

Prueba a escuchar su voz varias veces con los ojos cerrados, mientras te imaginas ahora en mitad de un bosque nocturno: ¿qué sensaciones evoca tu mente? Ahí va otra vez la misma pregunta: ¿Por qué crees que es así?

La mascota de Atenea

Infórmate sobre cómo cantan esas otras dos rapaces nocturnas que hemos mencionado: la lechuza, el autillo y el mochuelo. También acerca de su aspecto. Y sobre el motivo de que tengan un rostro tan peculiar.

¿Crees que ese aspecto tan singular de los búhos puede haber tenido algo que ver con que el mochuelo fuera elegido, en la Grecia clásica, como el ave que acompañaba siempre a Atenea, la Diosa de la Sabiduría? Investiga más sobre esto.

Después, vuelve a imaginar una vez más. Esta vez, a Atenea examinándose de alguna materia complicada en tu centro educativo, ¡y a su mochuelo soplándole respuestas al oído!

Para saber másHoras del Orto y del Ocaso en Galicia

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