ANTONIO SANDOVAL

Son un tipo de flores inconfundibles. O, mejor dicho, de conjuntos de flores. Basta con acercarse a ellas para comprobar que es como si quitases la lona a pequeños paraguas, doblases hacia arriba sus varillas, y en cada uno de los extremos de estas colocases unas florecillas. De hecho se denominan, de forma general, umbelíferas, palabra que proviene del latín umbella, que en esa lengua significa ‘sombrilla’ o ‘quitasol’. También se las llama apiáceas.

En estas fechas muchas de ellas aparecen en todo tipo de lugares donde nadie limite el crecimiento libre de la vegetación silvestre. Por ejemplo, en prados, bordes de caminos, terrenos y solares abandonados… Así que, cuando vayas a tu centro escolar o regreses de él, o cuando pasees cerca de alguno de esos lugares, presta atención.
Por cierto, que no solo serás tú quien las busque y detecte. E incluso de lejos, según vayas aprendiendo a identificarlas (verás qué sencillo es). Comprobarás cómo lo hacen también muchos insectos, que se acercan hasta ellas atraídos por sus formas y colores. ¡Algunas umbelíferas parecen verdaderas pistas de aterrizaje, de tantos que llegan a reunir!

Esas pequeñas criaturas invertebradas son capaces de apreciar un tipo de luces que los humanos no podemos ver. Por ejemplo, la luz ultravioleta. Busca en internet imágenes que recreen cómo ven el mundo, y las flores, las abejas.

Hazte con una lupa y examina los detalles de cualquier umbelífera. Ya a simple vista habrás detectado, que, aunque de lejos pueda parecer una sola flor muy ancha, en realidad está compuesta por varias pequeñas florecillas. O por una multitud de ellas. Este tipo de inflorescencias se denominan, precisamente, umbelas. A través de la lente, estudia a continuación sus detalles. Si tus paseos te conducen por el litoral, busca una umbelífera grande, toda ella de color verde (las flores incluidas). Es la angélica marítima —en latín, Angelica pachycarpa—. Es una especie endémica de la costa noroeste de la península ibérica. Es decir, que en el mundo no aparece en ningún otro sitio.

¿Sabías que en tu casa hay, casi seguro, alguna umbelífera? Y no porque tengas la suerte de tener un jardín o finca con ciertas zonas que tu familia haya dejado libres para la vegetación silvestre, sino porque varios de los vegetales que comemos de manera más habitual pertenecen a esta familia de plantas, constituida por unos 418 géneros y más de 3.250 especies extendidas por todo el mundo. Busca, busca… Y quizá te sorprendas. Algunas de ellas se utilizan para condimentar. Otra, muy conocida, muy probablemente está entre tus alimentos más frecuentes. Una vez la descubras, investiga cuáles son sus mayores virtudes nutritivas. Ahí va una pista: lo que comemos es su raíz, que además es de un color muy característico.

■ Para saber más. En esta ficha de la Federación Española de la Nutrición encontrarás información sobre una de nuestras umbelíferas más populares.


asandovalrey@gmail.com es escritor y divulgador.

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