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Viernes, 23 Enero 2015

Chorros de polvo emergiendo del núcleo del cometa 67P Churyumov-Gerasimenko

Poroso y vacío como una esponja

La sonda «Rosetta» revela que el cometa 67P es la mitad de denso que el agua, casi vacío en su interior y con cuatro veces más de polvo que de hielo

El cometa 67P Churyumov-Gerasimenko es como un queso de gruyer. O mejor, como una esponja: porosa por fuera y casi hueca por dentro, con la mitad de la densidad que el agua. Tiene, eso sí, el núcleo helado, pero su contenido de polvo es cuatro veces mayor que el de hielo y sobre su superficie existe un inusual transporte de partículas que incluso dan lugar a una especie de dunas, lo que también sugiere que este pequeño cuerpo celeste de cuatro kilómetros de diámetro está sometido al vaivén del viento. La visión más precisa de un cometa que jamás se haya obtenido, gracias a los datos aportados por la cámara Osiris y el analizador de polvo Giada de la misión Rosetta, de la Agencia Espacial Europea, ha arrojado alguna que otra sorpresa, pero también aporta una información fundamental para comprender el origen de estos objetos. Los análisis de su estructura, de su diversidad morfológica y de las propiedades de polvo de su envoltura se publican en siete artículos científicos en la revista Science, un despliegue poco habitual, con una destacada participación de investigadores del CSIC en tres de ellos.

El estudio tiene una enorme relevancia, porque es la primera vez que se trabaja con datos reales, con medidas directas. «Esta es la gran ventaja de la misión», explica Pedro J. Gutiérrez, del Instituto Astrofísico de Andalucía.