La noticia del día

Viernes, 24 Octubre 2014

Pocos, pero bien avenidos

«Uy, si de mí dependiera, se quedaría aquí durante toda la primaria, pero no se puede». El comentario parte de una madre que acaba de dejar a uno de sus hijos en la escuela unitaria de Tabeaio. Al otro se lo llevó el transporte al cercano colegio de Carral (provincia de A Coruña), que solo está a 2,5 kilómetros. Tiene prisa y no le queda tiempo para explicarme las razones que la hacen preferir la pequeña escuela de Tabeaio pero apunta a que el trato es más familiar y que los niños «aprenden humildad». Aunque solo hasta segundo de primaria.

Llamo a la puerta y me abre Carmen, la profesora de infantil: «¡Hola periodista!», vocean por detrás un par de chavales. La clase está avisada de mi visita que convertirá la jornada en algo diferente. O eso creen ellos, agrupados ya en una asamblea de veinte rapaces de entre 3 y 5 años. Carla, de 4, pasa lista sacando de una caja tarjetas con los nombres de sus compañeros que lee y ellos levantan la mano. Pero, ¿ya saben leer? «No -responde Carmen-, pero reconocen sus nombres». La clase se organiza en función del proyecto trimestral, que versa sobre los saltamontes: «Lo eligieron ellos porque se nos coló uno en clase», comenta la maestra.

En Galicia quedan ya pocas escuelas como la de Tabeaio, (117) que nada tienen que ver con aquellas envaradas y mal dotadas unitarias de antaño, donde una sola maestra o maestro enseñaba de todo a todos. En esta, alumnos y profesores disponen de los recursos y una atención mucho más individualizada. Ventajas de ser pocos. Y bien avenidos.