Fernando Pariente. En 1500, el polaco Nicolás Copérnico se doctoró en astronomía en Roma y colaboró como ayudante en Bolonia del profesor Domenico María de Novara. Fue, además, seguidor de Ptolomeo, cuyo Almagesto estudió concienzudamente. Durante muchos años fue elaborando en secreto su teoría heliocéntrica, según la cual no es el Sol el que gira alrededor de la Tierra como defendía la Iglesia de Roma, sino al contrario. Sin embargo no publicó sus descubrimientos, aunque algunos amigos consiguieron de él un manuscrito en el que expuso un resumen de su teoría. Solo cuando iba a morir otorgó el permiso para publicar su obra Sobre las revoluciones de las esferas celestes. En 1616 la Iglesia condenó la obra de Copérnico al Índice de libros prohibidos. A pesar de ello, la verdad científica acabó imponiéndose y la concepción de Copérnico sirvió de base para que, más tarde, Galileo, Brahe y Kepler pusieran los cimientos de la astronomía moderna.