Presentación 

A menudo concebimos mares y océanos como inmensidades uniformes, en las que si acaso hay alguna diferencia de temperatura: más frío cerca de los polos y más calor en los trópicos. Por supuesto, no es así. La biodiversidad marina es una de las más extraordinarias y complejas del planeta. Pero sólo desde hace pocas décadas estamos comenzando a descubrir hasta qué extremo. Por poner un ejemplo, en Galicia tenemos multitud de ecosistemas diferentes que se extienden desde los rincones más abrigados de nuestras rías, en los que el agua salada se mezcla con la dulce, hasta las profundidades abisales que se extienden más allá del borde del “talud continental”, esa especie de acantilado submarino en el que nuestra masa continental termina de forma similar al borde de una descomunal acera sumergida. 

El mar abierto es, por otro lado, casi el único lugar del globo en el que nuestra especie sigue  comportándose de la misma manera que cuando comenzó a ser Homo sapiens: comocazadora-recolectora.  Salvo muy cerca de la costa, en los océanos ni siquiera se cultiva. Casi sólo se pesca, se transportan mercancías o se extraen recursos minerales de los fondos.

Pero estas actividades tienen su impacto, a veces muy importante, sobre la biodiversidad marina. No son ya pocos los caladeros de todo el planeta que se han colapsado debido a la sobrepesca. A ello hay que añadir los estragos causados por las mareas negras, la contaminación por basuras plásticas, la acidificación o los efectos del calentamiento global. 

Por todo ello cada vez más naciones vienen creando Reservas Marinas en sus territorios. Consisten estas en áreas protegidas en las que el aprovechamiento de los recursos submarinos se regula sobre todo para asegurar su sostenibilidad. Muchas de ellas funcionan gracias a ello, además, como una especie de guarderías para multitud de especies comerciales, desde la que se “exportan” al entorno poblaciones de peces o marisco que refuerzan las de esas otra zonas, a menudo muy mermadas.

En Galicia y España tenemos unas cuantas reservas marinas. Son patrimonio de toda la ciudadanía, y por tanto deben ser conocidas por todos. Pero, ¿es así? ¿se conocen? Y por otro lado, ¿son suficientes? 

En este e-studio reflexionaremos en torno a ellas, a partir de una noticia que demuestra cómo algunos de los países de mayor peso a nivel global apuestan con cada vez mayor fuerza por crear este tipo de áreas protegidas en el mar.

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