INTRODUCCIÓN

Para acercarte a ellas hay que llevar botas impermeables. Están tan llenas de animales como una selva, con la diferencia de que puedes encontrarlas muy cerca de donde vives. Hay en esos lugares seres tan feroces como los leopardos, y muchos capaces de transformar totalmente su aspecto en pocas semanas. También como las selvas, su exploración es emocionante. Siempre te están sorprendiendo. Las sobrevuelan veloces cazadores extrañamente parecidos a helicópteros y las noches de primavera se instala en sus orillas un coro que canta durante horas una canción tan monótona como extrañamente hermosa.

¿Qué son?

Son charcas. Charcas, no charcos. Los charcos se secan en cuanto sale el sol. Las charcas, sin embargo, solo se secan los meses más cálidos de verano. El resto del año son algo así como piscinas naturales de tamaño pequeño o mediano llenas de vegetación en sus orillas y fondos.

Durante mucho tiempo se pensó que eran lugares molestos, pues en ellos se crían, entre otras muchas criaturas, los mosquitos. Hoy sabemos que no es así, ni mucho menos. Sabemos que las charcas son el hogar de multitud de criaturas. De gruesos escarabajos acuáticos tan feroces como leopardos cuyas patas han tomado formas de remos. De muchos insectos que de jóvenes son larvas acuáticas y de adultos vuelan, o tritones que pasan de ser como pequeños peces de emplumada garganta a dragones en miniatura. De libélulas de veloz vuelo y fuertes mandíbulas, capaces de detenerse en el aire como un helicóptero y cazar al vuelo escurridizas moscas. De ranas que de noche cantan y cantan a la luna o las estrellas como una tribu que agradeciera a la naturaleza poder vivir en un lugar tan bonito.

Hace no muchos años las charcas se desecaban a propósito, o se consideraban lugares inmundos en los que por ejemplo poder tirar basura. Hoy, al contrario, se protegen. No en todas partes, es verdad. Todavía en demasiados lugares se descuidan o ignoran. En otros, sin embargo, incluso se crean de la nada, tanto para que sirvan de hogar a toda esa extraordinaria diversidad de animales y plantas que acogen, como para poder disfrutar cada día de su exploración. ¿Os apuntáis? ¡Estupendo! Pues para empezar, pensemos un poco entre todos en qué es eso que convierte en tan importantes a las charcas: el agua.

1. LA NOTICIA

La Voz de Galicia /9 de junio de 2013 / SOCIEDAD

ESTUDIO

Sustituir el agua embotellada por la de grifo ahorraría 5 millones anuales a la administración española

España se encuentra entre los cinco países mayores consumidores per cápita de agua embotellada del mundo

La administración pública española ahorraría al menos 50 millones de euros anuales sustituyendo el agua embotellada de reuniones, entrevistas, encuentros o seminarios por agua de grifo, según concluye en un artículo el director general de la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua a Poblaciones (AGA), José Luis González Vallvé.

En un texto publicado en la página web Agua, el exconsejero de Castilla y León explica que España se encuentra entre los cinco países mayores consumidores per cápita de agua embotellada del mundo, con un consumo de aproximadamente 5.000 millones de botellas por año.

Según desgrana, esto supone un consumo de entre 100 y 150 litros por habitante de un agua que cuesta entre 200 y 1.000 veces más que el agua de grifo. Y además, avisa de que no está claro de que el agua embotellada tenga «mejor sabor ni mejores condiciones higiénico-dietéticas-sanitarias» que la de grifo.

«No hay estadísticas ni estudios suficientemente rigurosos ni en los presupuestos públicos hay un epígrafe para el agua embotellada, pero una estimación conservadora sería la de que la Administración Pública consume entre el 5% y el 10% del total del consumo de agua embotellada de España. Si escogemos la menor de dichas hipótesis, tendríamos un gasto de 50 millones de euros por año que obviamente se ahorrarían en su casi totalidad si se consumiera agua del grifo», argumenta el director general de AGA.

Pero además, advierte de que otra de las consecuencias de este consumo son los kilos de plástico consumidos, de los que «sólo van al vertedero con tratamiento de residuos el 13 por ciento» y el resto acaba en parques, jardines, calles u otras zonas públicas, causando «más daño ambiental» que un desastre natural como el del Prestige.

González Vallvé apunta también al consumo energético que supone hacer botellas de plástico. «Producir un vasito de agua embotellada en envase de plástico, supone emitir como media 185 g de CO2 a la atmósfera, como un automóvil recorriendo un kilómetro, frente a los escasos 0,3g del modesto vasito de agua del grifo vía jarrita en la mesita», denuncia.

Además de consejero de la Junta de Castilla y León, González Vallvé ha sido funcionario internacional en la Comisión Europea y, como tal, director de su Representación en España, entre el 2003 y el 2009. En los últimos años ha sido presidente de Tecniberia, consejero del Icex y presidente del Consejo de Promoción Exterior de la CEOE.

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