Presentación

Los teléfonos móviles han llegado para quedarse, y para cambiar, como ya lo están haciendo, buena parte de nuestra forma de comunicarnos. Hasta hace no tantos años las familias guardaban en unos pocos álbumes de fotos las imágenes de su historia. Algunas de ellas eran algo borrosas e incluso movidas. ¡Pero eran las mejores que había! Hoy es posible enviar fotos, y vídeos, en un instante. Tantas, que a menudo terminas por seleccionar sólo algunas y borrar el resto. O por guardarlas en alguna carpeta del ordenador a la que sólo acudirás alguna vez.

Esta facilidad para compartir imágenes viene siendo particularmente utilizada por adolescentes y jóvenes, en su constante inquietud por crearse un perfil propio entre sus amigos y su entorno. El problema surge cuando el tipo de imágenes que se comparten deberían reservarse a un ámbito íntimo al ser eróticas o de contenido sexual.

Es lo que sucede con el fenómeno del sexting, una moda que desde hace unos años viene pegando fuerte como un juego entre los adolescentes, quienes sin embargo no son del todo conscientes, según vamos sabiendo por noticias e investigaciones, de cuáles pueden ser sus consecuencias.

 

1. LA NOTICIA

Investigan el segundo caso de «sexting» entre menores de Vigo en una semana

Una adolescente denunció ayer que su novio difundió fotos íntimas suyas por WhatsApp

E. V. PITA

Vigo / La Voz 20 de mayo de 2014

El WhatsApp no entiende de romanticismos. La Policía Nacional de Vigo investiga un nuevo caso de sexting. Una menor, acompañada de sus padres, presentó en comisaría ayer una denuncia en la que acusó a su novio de difundir por WhatsApp fotos íntimas que ella le había enviado como prueba de su amor. Al parecer, el adolescente no pudo resistir la tentación de reenviar la imagen a sus colegas, lo que llegó a conocimiento de la víctima y de sus padres.

Este nuevo caso surge apenas una semana después de que cinco alumnos del instituto vigués de O Calvario fuesen imputados por difundir autorretratos de una niña de 13 años que posó desnuda y con ropa interior ante un espejo. El mayor caso fue el año pasado, cuando escolares de dos institutos desfilaron por comisaría. En un centro hubo 49 imputados. En otro se cortó a tiempo con 3 implicados. Ante la proliferación de casos, los expertos consultados están preocupados por la falta de educación de los colegiales sobre los riesgos de las redes sociales.

Agentes del Servicio de Atención a la Familia (SAF) dedicaron el día de ayer a escuchar la versión de la menor que denunció el nuevo caso de sexting para comprobar su fiabilidad y descartar que sea una invención. Si los investigadores concluyen que es un episodio real, seguirán el tráfico de datos de WhatsApp hasta identificar a los autores.

Por el momento, este nuevo caso está verde y no han trascendido más detalles, pero todo apunta a que sigue el mismo patrón del anterior, con protagonistas de 13 a 15 años, la mayoría alumnos de la ESO. Los agentes admiten que no es fácil explicar a estos adolescentes a qué tipo de sanciones se arriesgan si vulneran las normas. Por ejemplo, el juez de menores podría ordenar a los padres del infractor que indemnicen a la víctima por un delito de revelación de secretos o contra el honor. La tesis policial es que estos usuarios de móvil tan jóvenes no son conscientes ni entienden que mandar por móvil las fotos íntimas de la novia a los amigos es delito. Su diagnóstico es que los menores padecen falta de información o creen que en Internet vale todo porque es un medio nuevo.

En los últimos años, el responsable de Seguridad Ciudadana de la comisaría de Vigo ha impartido entre 200 y 300 charlas en colegios para educar sobre los riesgos de Internet. Su auditorio son, principalmente, alumnos de tercero y cuarto de la ESO y trata de enseñarles que los autores de mobbing cometen un delito y los que difunden fotos privadas por WhatsApp también. La policía recalca que el hecho de mirar una foto íntima en un móvil no es delito pero sí el pasarla a otros. Del mismo modo, si una adolescente regala fotos íntimas, puede que haya cometido una imprudencia pero no un delito.

La policía advierte que seguir la pista de una imagen por WhatsApp es más fácil que descubrir a un grafitero que hace pintadas en un muro. Los usuarios de móviles o de ordenadores que difunden fotos íntimas sin autorización dejan multitud de rastros en la Red que permiten a la policía su rápida identificación.

El caso del instituto de O Calvario se da por resuelto tras una semana de interrogatorios, aunque hay ramificaciones en otras comarcas. A los agentes les bastó con pedir a WhatsApp el tráfico de datos de los móviles por los que pasó la imagen íntima, fáciles de identificar por su código.

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